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    El acceso a servicios financieros en México ha tenido sus avances. En los últimos 10 años, la población con acceso a cuentas bancarias aumentó de forma notable, pasó de 27% en 2011 al 47% en el 2020 según datos del Banco Mundial.

    Esto es un gran avance, pero todavía hay mucho por lograr, sobre todo en el ámbito del crédito. Que este siga siendo limitado para amplios sectores de la población, impide un crecimiento económico más inclusivo y equitativo. Según el Índice de Inclusión Financiera (IIF) de la CNBV, solo el 30% de la población adulta tenía acceso a crédito formal en 2020.

    Recientemente, Círculo de Crédito, Sociedad de Información Crediticia (SIC) con más de 20 años de experiencia en el sector, dio a conocer el Reporte New-to-Credit 2023 en el que revela diversos datos importantes sobre las personas que acceden a productos de crédito por primera vez, sin un historial crediticio previo (definición misma de new-to-credit).

    El acceso al crédito formal es de 31% por parte de las mujeres y 33.8% por parte de los hombres, lo que ubica a México en una posición intermedia en el contexto global. Países desarrollados como Canadá y Alemania presentan tasas de inclusión crediticia superiores al 70%.

    De acuerdo con el reporte, México posee ventajas estructurales, económicas, sociales y financieras para subir su porcentaje. La infraestructura bancaria del país, con una red extensa de sucursales y cajeros automáticos, es más desarrollada que en muchas otras naciones en desarrollo. Además, la creciente penetración de la telefonía móvil y el acceso a internet ofrecen una plataforma robusta para la expansión de servicios financieros digitales.

    Desde el punto de vista económico, México cuenta con un sistema financiero relativamente estable y bien regulado. La CNBV y el Banco de México juegan roles cruciales en la supervisión y regulación del sector financiero, lo que proporciona una base sólida para la implementación de políticas inclusivas.

    Los avances tecnológicos también tienen un rol importante en este sentido. La promoción de productos financieros adaptados a las necesidades de estos grupos, así como el uso de tecnologías financieras (fintech), pueden ser armas clave para mejorar el bienestar financiero y, en consecuencia, el desarrollo económico y social del país en los próximos años.

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    En México, solo 3 de cada 10 personas que buscaron un primer crédito el año pasado lo consiguieron

    Ahora bien, Círculo de Crédito hizo un análisis sobre las personas que ingresaron en el año 2023 al mercado crediticio mexicano para identificar las características de esta población y verificar el estado de la inclusión financiera en México en este rubro. 

    De esa forma se identificó un total de 5,158,906 consultas NO-HIT (personas que no cuentan con historial crediticio) en 2023, a partir de las cuales, se inició la búsqueda de los créditos que permitieron el ingreso de esas personas al mercado crediticio. 

    De acuerdo con los datosobtenidos, 926,103 personas lograron obtener su primer crédito durante este año; sin embargo, se identificó que 3,496,742 millones de personas buscaron un primer crédito, lo que indica que solo el 26.31% de los solicitantes lograron acceder al crédito. 

    Esto significa que, en promedio, solo 3 de cada 10 personas que buscaron un primer crédito lo consiguieron. En el caso de personas con experiencia crediticia, 5 de cada 10 consiguen un crédito al solicitarlo.

    La generación con mayor proporción de New-to-Credit en 2023 fue la generación Z (72%), seguido de la generación Millenial (17%), X (6.7%), Baby Boomers (3%) y Silent (1%). Las mujeres representan 41% de los New-to-Credit de 2023.

    El Estado de la república con mayor asignación de créditos a esta población fue el Estado de México. Su contraparte, el Estado de Colima. Estados previamente identificados por su baja inclusión financiera, como Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Zacatecas permanecen en niveles menores a la media y acentuando la brecha entre grupos vulnerables.

    El análisis de la SIC también reveló un acceso desigual al crédito, respecto al género. En cada uno de los grupos vulnerables para la inclusión crediticia, las mujeres presentan una mejora en el acceso a créditos en relación con años anteriores. Sin embargo, en algunos grupos, la proporción de mujeres que obtuvieron créditos fue menor en comparación con los hombres, a pesar de que el número de solicitudes fue mayor entre las mujeres.

    La división en percentiles por edad muestra que las mujeres comienzan a solicitar créditos a edades más tempranas en comparación con los hombres.

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    El acceso al crédito en hombres y mujeres

    Cabe destacar que, independientemente del nivel de rezago, los hombres reciben montos de crédito más altos en comparación con las mujeres. Las mujeres que obtienen mayores montos lo hacen a través de créditos colectivos o grupales y no personales.

    Otro hallazgo significativo del reporte es que las mujeres presentan una tasa de mora menor que los hombres, incluso cuando se consideran factores como el rezago social, el entorno rural o urbano, la generación, la edad, el monto del crédito o el Estado de la república. Esto sugiere que el desbalance en la inclusión financiera crediticia no está relacionado directamente con el desempeño de las usuarias de esos créditos y no puede ser justificado por otros factores de riesgo sociodemográficos.

    Quienes menos tienen son buenos pagadores

    Asimismo, el análisis destacó que las poblaciones de contextos marginados por la infraestructura financiera presentan un desempeño contraintuitivo respecto al riesgo de impago: Las mujeres de zonas rurales, con bajo nivel educativo, un nivel medio o alto de analfabetismo, y de mayor edad, son quienes presentan mejor comportamiento crediticio.

    Para la Sociedad de Información Crediticia Círculo de Crédito, que las personas en condiciones iniciales de mayor adversidad presenten un mejor desempeño como usuarios de crédito, es un factor de valor agregado que debería ponderarse por encima de otros elementos que condicionan el acceso al crédito y el monto del mismo.

    En este sentido advierte que en algunos países, como India, las fintech han implementado estrategias exitosas para mejorar la inclusión financiera de mujeres y grupos vulnerables. Las iniciativas de microfinanzas y los programas de crédito grupal han demostrado ser efectivos para aumentar el acceso al crédito en comunidades rurales.

    Además, se han utilizado datos alternativos para el scoring crediticio, como el historial de pago de servicios públicos y el comportamiento en redes sociales, lo que ha permitido a más personas obtener crédito.

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