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    Por Brenda Najar, Directora Territorial Banca Empresas en Banco Sabadell*

    El sector bancario es un pilar fundamental del crecimiento económico y la estabilidad financiera de cualquier país. En México, su papel es aún más relevante, dado el dinamismo de los sectores productivos y la necesidad de financiamiento para impulsar el desarrollo empresarial, la inversión y la competitividad.

    La banca no solo administra el ahorro y canaliza el crédito de manera eficiente, sino que también garantiza un sistema de pagos sólido y contribuye a la estabilidad macroeconómica. En 2023, el sector bancario en México registró resultados históricos, con un crecimiento del 15% en utilidades, alcanzando los 273 mil millones de pesos y un ROE del 18.5%, superior al promedio de largo plazo, según datos de Deloitte. A su vez, la Cámara de Diputados informó que la inversión extranjera directa (IED) en servicios financieros se posicionó como la segunda más relevante del país, con 5,492.9 millones de dólares, de los cuales el 79.4% se dirigió a la banca múltiple. Estas cifras reflejan la confianza de inversionistas y clientes en la solidez del sector financiero mexicano.

    El financiamiento otorgado por la banca juega un papel estratégico en el desarrollo de la economía nacional. En 2024, el 47% del crédito bancario se destinó a empresas, permitiendo el crecimiento de industrias clave y el fortalecimiento del ecosistema empresarial, según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), al cierre de diciembre. Desde grandes corporativos hasta pymes, el acceso a crédito fomenta la generación de empleo, la innovación y la expansión de sectores estratégicos como energía, turismo, agroindustria y Real Estate.

    Asimismo, el acceso a servicios bancarios es un motor para la inclusión financiera y el bienestar de las personas. Según el Panorama Anual de Inclusión Financiera 2024, en México existían al cierre de 2023 un total de 16,576 cuentas en instituciones financieras por cada 10,000 adultos, lo que refleja el crecimiento en la disponibilidad de productos y servicios que permiten a más personas gestionar su economía, ahorrar y planificar su futuro.

    Más allá de su función transaccional, el sector bancario en México tiene la responsabilidad de seguir evolucionando para responder a los desafíos de un entorno global cada vez más complejo. La digitalización, la sostenibilidad y la innovación financiera serán factores clave para fortalecer la competitividad del país y mejorar la calidad de vida de su población. En este contexto, la banca seguirá desempeñando un rol fundamental en la construcción de un México más próspero, con mayor acceso a oportunidades y un ecosistema financiero más robusto y eficiente.

    *Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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