Por Gisselle Ruiz Lanza, vicepresidenta del grupo de ventas y marketing y directora general de Intel Latinoamérica
Sin duda alguna la inteligencia artificial generativa (GenAI) ha sido, ya desde hace tiempo, aquel tema que se ha robado el reflector del mundo de la tecnología, de los negocios y de los medios. No es de extrañar, pues estos modelos tienen la capacidad para crear un impacto positivo nunca antes visto en nuestro mundo y sociedad, tal como he mencionado en columnas previas. Sin embargo, considero que estamos en un momento en el que es crucial evaluar objetivamente el progreso de esta tecnología en tres áreas clave: el ámbito laboral, el sector tecnológico y nuestra vida cotidiana. Solo así podremos determinar si la IA está realmente transformando la forma en que operamos y en qué medida. Sin adelantarnos mucho, sí está impactando, aunque quizás a niveles distintos de lo esperado.
La GenIA ha experimentado una rápida evolución y adopción durante los últimos 3 años, superando significativamente el ritmo de otras innovaciones como el internet. Mientras que el internet tardó mucho más tiempo en integrarse plenamente en negocios y nuestras vidas, la IA avanza a pasos agigantados impulsada por constantes avances tecnológicos a nivel hardware y software. En menos de 5 años, los modelos de IA Generativa pasaron de unos cuantos parámetros y solo recibir inputs de texto a ahora recibir mucha más cantidad de información y comprender hasta fotografías y videos. Gracias a semiconductores más eficientes, memorias más rápidas, centros de datos más potentes y un interés masivo por el potencial de esta tecnología es que se ha logrado avanzar tan rápido. Por poner en perspectiva esta rapidez, el reporte de Endeavor “La era de la IA en México” señala que Netflix tardó 3 años y medio en alcanzar un millón de usuarios, mientras que ChatGPT lo logró en tan solo 5 días.
La IA generativa está creando un gran revuelo en el mundo empresarial, pero ¿qué tan real es este impacto? Estudios recientes de McKinsey, como “Superagencia en el lugar de trabajo” y “El estado de la IA“, nos dan una perspectiva reveladora. Si bien la gran mayoría de las organizaciones (un impresionante 92%) ya tiene planes de invertir en IA generativa, la realidad es que solo una pequeña fracción (apenas el 1%) se considera realmente madura en su implementación. Esto significa que, aunque el interés es enorme, la mayoría de las empresas aún están en las primeras etapas de aprendizaje y desarrollo de capacidades técnicas y capacitación en IA. Y aquí viene otro dato clave: aunque el interés es alto, solo el 19% de las empresas que han implementado IA han visto un aumento significativo en sus ingresos, superior al 5%. Curiosamente, estos mismos estudios de McKinsey revelan que los empleados están más familiarizados con las herramientas de IA de lo que los líderes empresariales suelen asumir. Esta desconexión entre la percepción de los líderes y la realidad de los empleados podría ser un obstáculo importante para una adopción exitosa de la IA. Si bien el estudio está enfocado en empresas de Estados Unidos, es un buen parámetro que indica hacia a dónde va la tendencia a nivel global y con respecto a otras regiones como Latinoamérica.
Estos hallazgos, entre otros, demuestran que, si bien la IA aún no está generando un cambio drástico, la mayoría de las empresas están invirtiendo en ella, reconociendo su potencial y temiendo quedarse atrás. Este panorama nos invita, como líderes, a considerar que nuestros equipos de trabajo probablemente ya están familiarizados con la IA, a plantearnos metas más ambiciosas en su implementación y, sobre todo, a desarrollar una hoja de ruta clara donde la integración de la IA no solo se justifique en tu modelo de negocios, sino que se integre en un plan estratégico aplicable, realista y comunicado a toda la organización. Esto es válido a todo nivel de negocio, por ejemplo, en Latinoamérica la IA juega un papel crucial en el ecosistema de startups, siendo un factor esencial para la inversión de capital, tal como lo indica el estudio de Hi Ventures.
Más allá del ámbito laboral, la encuesta de IPSOS “Nuestra vida con IA” revela que la percepción pública sobre esta tecnología es cada vez más positiva. En comparación con el año anterior, la gente se muestra más optimista, utiliza más la IA y cree que pueden generar cambios positivos en campos como la medicina y la ciencia, incluso entre los más escépticos.
En general vemos un potencial y optimismo generalizado en todos los ámbitos y esto se evidenció en el reciente evento de industria donde fuimos anfitriones, durante el cual se presentaron casos de éxito concretos de empresas como la latinoamericana Softtek que están aprovechando la IA para transformar operaciones complejas de otros negocios a través de su plataforma de IA, FRIDA. Esta plataforma está diseñada para ayudar a las empresas a automatizar procesos, mejorar la toma de decisiones y ofrecer mejores experiencias a los negocios. Con este tipo de herramientas, creadas específicamente para las necesidades de la empresa, la automatización se hace más efectiva y encuentra nuevos flujos de trabajo que pueden transformar una organización entera. Asimismo, se vieron soluciones de visión artificial que optimizan la producción agrícola, hasta modelos de lenguaje que mejoran la atención al cliente en tiempo real. Estos y otros ejemplos demuestran la capacidad de esta tecnología para resolver problemas específicos y generar diferenciadores claros y efectivos.
Recordemos que la IA tal como la conocemos hoy es relativamente reciente, estamos apenas al comienzo de esta nueva era. Si bien existen desafíos en su implementación, como es el caso en toda nueva innovación, la pregunta clave es si queremos mantenernos a la vanguardia, tanto a nivel empresarial como personal. La velocidad con la que avanza la IA es contagiosa, pero no debemos perder de vista aspectos esenciales como la seguridad de la información, la ética, la certeza y otros elementos de la IA responsable. Los líderes, en particular, necesitamos una visión amplia y a futuro, ya que la IA pronto estará presente en cada aspecto de nuestras vidas y así aprovechar al máximo esta oportunidad tecnológica y usarla como una ventaja competitiva.
Sobre el autor:
*Por Gisselle Ruiz Lanza, vicepresidenta del grupo de ventas y marketing y directora general de Intel Latinoamérica.
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