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    Por Geovana Ortega*

    Hoy en día para ser un líder de alto nivel es necesario contar con diversas habilidades que te permitan navegar con certeza y propósito en los mares más inciertos. En un entorno de alta incertidumbre, volatilidad, complejidad y ambigüedad o VUCA (por las siglas en inglés de estas características), el liderazgo en el C-Level se redefine para tener una visión más integrada que ve más allá de solo la gestión cotidiana en términos operativos. En otras palabras, además de operar el negocio es necesario tener un propósito claro y una cultura de resiliencia como el nuevo estándar de liderazgo.

    Son pocos los ejecutivos de C- Level que creen estar preparados para este entorno de disrupciones tecnológicas y cambios generacionales. Según un estudio de Anthesis Group, consultora global de sostenibilidad, el 70 % de los empleados no confía en que sus líderes estén preparados para enfrentar un contexto de inestabilidad económica y mayores expectativas sociales y el 30 % de los ejecutivos tampoco se siente preparado. 

    Retos a superar

    Estos son algunos de los principales retos que tienen que resolver los directivos que se están conscientes de la necesidad de reestructurarse para poder afrontar este entorno complejo.

    Gestión del cambio. Se refiere a la capacidad de los líderes para poder ejecutar y comunicar los cambios manteniendo la cohesión de la empresa. La consecuencia de no abordarlo es la fuga de talentos y la oposición o resistencia a los cambios por parte del personal.

    Redefinición de los roles. Cuando existe una transformación de las funciones, es crucial aclarar cuáles son las responsabilidades específicas de cada rol posteriores a la reestructura. Si no se clarifica eficazmente la repercusión se ve reflejada en una baja productividad y genera ambigüedades que puedan producir dudas o confusiones continuas.

    Cultura organizacional. En momentos de cambio, es importante mantener vivos los valores de la compañía ya que son la guía y el corazón de sus integrantes. El no hacerlo puede traer como resultado la pérdida de identidad de la empresa así como generar una desalineación que desgaste a los miembros de la organización cotidianamente.

    Toma de decisiones en incertidumbre. Para encarar este reto es necesario que exista un equilibrio entre la velocidad y el análisis al momento de determinar las resoluciones. El efecto de no hacerlo resulta en dos reacciones antagónicas: la parálisis o la toma de decisiones impulsivas. Ninguna de las dos es deseable cuando se necesita actuar resolutivamente.

    Visibilidad y confianza. En momentos de incertidumbre, el faro que guía a los miembros de una organización es un líder que se presente como un referente cercano y confiable. Si esta cualidad no se presenta se puede generar desconexión entre el líder y sus equipos.

    Estrategias para liderar mejor a los equipos

    Identificar las áreas principales en las que se pueden realizar mejoras es fundamental para tomar acciones asertivas cómo líder, especialmente en un contexto de alta incertidumbre. Estas son algunas de las áreas a tener en cuenta cuando hablamos de mejoras en términos de liderazgo.

    Comunicación radicalmente transparente. En este enfoque se comparte tanto lo que se sabe como lo que no se sabe de forma clara y directa. Además, lo que no se sabe se investiga, este tipo de acciones lo que permite es fortalecer la confianza y bloquear cualquier tipo de rumor que el desconocimiento pueda generar por falta de comunicación.

    Empatía estratégica. Es importante poder mantener la capacidad de escucha sin perder el rumbo. Esto se logra con herramientas que cómo líder te permitan reconocer las emociones para poder liderar con firmeza. El acompañamiento de un coach es sumamente útil en este tipo de ejercicios de autoconocimiento.

    Adaptabilidad con visión. Cuando existe un contexto de transformación constante tener una estrategia clara permite una flexibilidad metodológica que cómo líder te orienta para saber cuando es necesario ser firme en una decisión y cuando es mejor moverse. Si sabes hacia dónde vas, puedes cambiar el rumbo sin perder el objetivo.

    Desarrollo de liderazgo intermedio. En un nivel de liderazgo C-Level es crucial poder apoyarse en los directivos de mandos medios expandiendo sus capacidades. Esto amplifica de forma orgánica los rasgos de ejecución y liderazgo que como cabeza quieres imprimir en la organización.

    Del caos a la acción coordinada

    Ahora que pudiste conocer y reconocer tu estilo de liderazgo y cuáles son los retos y áreas de mejora para tí y tu equipo te comparto algunas herramientas de cómo puedes llevar a la práctica estos cambios.

    Ciclos cortos y estratégicos. En agilismo se utiliza el término sprint  (carrera corta) para organizar ciclos de trabajo de corta duración que permitan tener una revisión constante. Esto evita que errores de todo tipo se perpetúen en los procesos y que las metas se mantengan claras en las diferentes fases de ejecución.

    Roles fluidos con responsabilidad. Un clima de responsabilidad, y más profundamente de accountability (responsabilidad esperada para justificar la toma de decisiones), fomenta la innovación y el compromiso de los equipos. Contar con responsabilidades definidas permite una movilidad funcional que le da fluidez a los roles.

    Rituales de alineación. Tanto en la vida como en el trabajo tener rituales te permite anclar y organizar las tareas y a los miembros que las llevan a cabo. Una de las prácticas que pueden implementarse de forma cotidiana son reuniones breves y frecuentes que ayudan a mantener el foco y observar los avances paulatinamente.

    Celebración de micro-logros. Es importante llegar a la meta, pero en ese camino hay otras pequeñas metas que se van logrando. El reconocimiento de estos avances alimenta la motivación de las personas y fomenta una cultura de progreso en la organización.

    Respira para transformarte

    Lo que quiero transmitirte detallando algunos de los retos y áreas de oportunidad en estos tiempos de transformación profunda es la confianza para enfrentar la incertidumbre con herramientas puntuales. Para los líderes del C-Level adaptarse a estos cambios de navegación constante no es una opción, es el nuevo estándar de trabajo. Es por eso que te invito a elegir un liderazgo más consciente que mediante un respiro estratégico, te permita tener a la empatía y el propósito como ejes de tu estilo de liderazgo.

    Ahora, haz una respiración profunda… y toma una pausa aunque sea por un segundo, esto te ayudará a pensar más claro en cada decisión y evitar reacciones impulsivas. Con esta claridad en mente, te invito a convertirte en el arquitecto de resiliencia que tu organización necesita. Recuerda que cuando lideras con humanidad, claridad y propósito sobrevives a las transformaciones y prosperas de ellas.

    *Sobre la autora:

    Geovana Ortega es presidenta de ICF Capítulo México.

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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