Por Eliseo Llamazares*
La aviación internacional representa una fuente de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), que contribuye aproximadamente con 3% de las emisiones globales, sobre todo en el tránsito aéreo del hemisferio norte. A medida que este continúa creciendo, se vuelve imperativo implementar estrategias robustas para mitigar su impacto ambiental, dado que es una industria que, de acuerdo con datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo y Airports Council International (ACI) World, crece en los últimos años postpandemia dos dígitos de forma consistente en número de pasajeros transportados, hasta alcanzar niveles pre-pandemia.
En este contexto, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) ha desarrollado el esquema CORSIA (Carbon Offsetting and Reduction Scheme for International Aviation), un mecanismo global que busca estabilizar las emisiones netas de CO₂. Paralelamente, el desarrollo y adopción de combustibles sostenibles para aviación (SAF, por sus siglas en inglés) se posiciona como el pilar fundamental para alcanzar la descarbonización total de la industria hacia 2050.
CORSIA fue adoptado en 2016 durante la 39.ª Asamblea de la OACI como respuesta al mandato de limitar el crecimiento de las emisiones de la aviación internacional. Es el primer esquema global de compensación de emisiones diseñado específicamente para una industria, y su objetivo inicial es mantener las emisiones netas de CO₂ en los niveles de 2020.
El esquema se estructura en la fase piloto (2021–2023), la primera fase (2024–2026) y la segunda fase (2027–2035). CORSIA, por su parte, se basa en tres pilares técnicos:
- Monitoreo, reporte y verificación (MRV) de emisiones por parte de operadores aéreos
- Reducción directa de emisiones mediante la mejora de operaciones aéreas, mejora en la tecnología de las aeronaves y el uso de SAF y otros combustibles bajos en carbono (LCAF)
- Compensación mediante créditos de carbono certificados por estándares reconocidos, para la parte que se ha emitido por encima del target de cada país y cada aerolínea
Este enfoque permite una transición gradual hacia tecnologías más limpias, mientras se mantiene la competitividad de la industria.
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SAF: pilar fundamental de CORSIA
El SAF es un combustible alternativo que puede reemplazar al jet fuel convencional sin necesidad de modificar la infraestructura aeroportuaria ni los motores de las aeronaves. Su principal ventaja es la reducción de emisiones de GEI hasta 80% en su ciclo de vida, dependiendo del tipo de materia prima y proceso de producción.
Dentro de CORSIA, el SAF cumple dos funciones clave:
- Reducción directa de emisiones: al sustituir el jet fuel fósil.
- Cumplimiento regulatorio: al ser reconocido como combustible elegible bajo los criterios de sostenibilidad y trazabilidad del esquema.
Además, el SAF puede contribuir a la seguridad energética, la diversificación de fuentes y el desarrollo económico local, especialmente en regiones con acceso a biomasa o residuos orgánicos.
Beneficios del SAF
Los beneficios del SAF son múltiples y abarcan aspectos ambientales, técnicos y económicos:
- Reducción de emisiones GEI
- Compatibilidad técnica
- Seguridad energética
- Desarrollo económico
- Mejora de calidad del aire
Estos beneficios posicionan al SAF como la principal solución para la sostenibilidad de la industria aérea, dado que la mejora tecnológica y mejora de las operaciones se estima que solo podrán reducir entre 20% y 40% del total de emisiones esperadas.
Para que CORSIA cumpla su objetivo de descarbonización en 2050, se requiere una estrategia integral que involucre a todos los actores del ecosistema aeronáutico. Estos acuerdos no solo deben ser público-privados, sino que deben existir acuerdos multiindustria para poder dar viabilidad a este esquema.
No obstante, CORSIA y SAF representan una oportunidad estratégica para transformar la aviación internacional como una industria sostenible, resiliente y alineada con los objetivos climáticos globales. Si bien los desafíos son significativos, el marco técnico, regulatorio y de mercado está en constante evolución, así que la colaboración entre gobiernos, industria y sociedad será clave para alcanzar la neutralidad climática en 2050, y para que la aviación continúe siendo un motor de conectividad global sin comprometer el futuro del planeta.
Sobre el autor:
*Eliseo Llamazares es Socio Líder de Aviación y Turismo de KPMG México
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
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