Por Karla Cuilty Esquivel* y Mario Paredes Escobar**
¿Qué hace que un emprendimiento sea considerado en serio en el mercado? No bastan las buenas ideas o el capital. Hay un factor fundamental, ser considerado un actor válido o legítimo. Esto incide en el acceso a recursos y credibilidad de la empresa, factores fundamentales para el éxito. Para las mujeres emprendedoras, este tema se vuelve especialmente relevante.
En América Latina, el emprendimiento femenino continúa enfrentando diversas barreras, desde factores culturales hasta marcos legales poco igualitarios que dificultan el acceso a recursos, especialmente financieros, para impulsar el crecimiento de las empresas. De acuerdo con el Monitor Global de Emprendimiento (2024), existe una brecha de género en el emprendimiento de aproximadamente tres puntos porcentuales entre mujeres (23.2 %) y hombres (26.1 %). En el caso de México, se señala que solo el 2.7 % de los establecimientos tienen a una mujer como propietaria, lo que representa una de las tasas más bajas de participación femenina entre los países analizados.
En este contexto, la legitimación se convierte en algo crítico, ya que con frecuencia las mujeres no son percibidas como líderes capaces de consolidar y validar sus proyectos. En términos generales, la legitimación puede entenderse como el proceso mediante el cual los stakeholders —colaboradores, clientes, socios y proveedores, entre otros— perciben a una organización como creíble, reconocida y aceptada dentro de la sociedad en la que opera.
Se trata de un proceso externo al emprendimiento, pero de enorme relevancia. Sin ella, se vuelve más difícil atraer inversionistas, obtener recursos, retener talento a largo plazo e incluso ser reconocido por la competencia como un actor dentro del mercado. En otras palabras, la legitimidad fortalece la posición de un emprendimiento frente a su entorno y favorece sus posibilidades de crecimiento y permanencia.
En el caso de las mujeres emprendedoras, la falta de legitimidad suele manifestarse en las dificultades para acceder a recursos financieros para iniciar o escalar sus negocios. A ello se suman otros obstáculos, como la baja credibilidad derivada de culturas patriarcales o machistas, la menor visibilidad y las dificultades para integrarse en espacios de networking o en ecosistemas empresariales que faciliten su posicionamiento.
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No obstante, también existen casos de mujeres que han logrado procesos exitosos de legitimación. Un ejemplo es Marta Cantabrana, quien lidera una empresa de metrología industrial, es decir, una organización especializada en asegurar la precisión de las mediciones en los procesos de producción.
Dentro de los factores clave para su emprendimiento se tiene la consistencia en los resultados. Marta comprendió la importancia de establecer mecanismos que garantizaran la calidad y uniformidad del servicio. Para ello, impulsó la obtención de certificaciones y desarrolló procesos homogéneos dentro de su equipo, con el fin de ofrecer una experiencia consistente a los clientes, independientemente de quién realizara el trabajo. Esta estandarización ha contribuido de manera significativa a fortalecer su legitimidad ante el exterior.
Otro factor es el cumplimiento de los compromisos asumidos con sus stakeholders. Implica cumplir con clientes y proveedores en los tiempos acordados y, al mismo tiempo, responder de manera responsable ante sus colaboradores. Esta conducta no solo refleja seriedad organizacional, sino también una forma de liderazgo basada en la empatía y la responsabilidad.
Asimismo, la honestidad y credibilidad se construyen al reconocer cuándo una solicitud no puede cumplirse, ya sea porque un trabajo no es viable o porque no es posible entregar un producto en determinada fecha. Esta capacidad para establecer límites y comunicar de manera transparente cuando algo no es posible, fortalece la confianza.
El caso de Marta ejemplifica que la legitimidad puede construirse ante escenarios adversos, desafiando estereotipos, además, conlleva múltiples decisiones y atreverse a decir “no” en el momento indicado, para establecer límites. Construir legitimidad está relacionado con la permanencia y la capacidad de influir en el mercado.
Sobre los autores:
*Karla Cuilty Esquivel es Investigadora Senior del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección de IPADE Busines School.
**Mario Paredes Escobar es Profesor del área de Comercialización en IPADE Business School.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
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