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    Por Ivonne Vargas

    Cada día, miles de tripulantes llegan al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), donde más del 80% del personal operativo —pilotos, sobrecargos y personal de tierra— sostiene el ritmo de una de las industrias más demandantes del país.

    Tan solo en el primer semestre de 2025, la Secretaría de Turismo Federal (Sectur) registró un total de 36 millones de pasajeros nacionales, aunado a que el AICM, tiene una capacidad de 44 operaciones de vuelo por hora en sus dos terminales, lo que asciende a 1,056 vuelos por día. 

    En ese entorno, dominado por horarios cambiantes, desplazamientos constantes y espacios compartidos con múltiples aerolíneas, surge una pregunta esencial: ¿Cómo se implementa el bienestar cuando la mayor parte del personal no trabaja en una oficina, sino entre vuelos, escalas y turnos variables?

    Viva Aerobus, una de las principales aerolíneas–y una de las dos compañías aéreas que transporta el mayor número de pasajeros nacionales-, ha comenzado a responder a esta cuestión con un enfoque poco común en el sector: llevar el bienestar al corazón de la operación. Desde hace una década la compañía inició un proceso de transformación interna que busca equilibrar eficiencia, rentabilidad y calidad de vida para sus colaboradores.

    “Queremos vivir la felicidad y el bienestar, pero de manera distinta según la actividad y las responsabilidades de cada rol”, comenta Alba Martínez, directora de Experiencia y Bienestar en Viva. Esa frase resume un cambio de mentalidad que comenzó en 2014, cuando Viva decidió evolucionar del modelo tradicional de Ryanair —centrado exclusivamente en la optimización de costos— hacia una visión más humana del negocio.

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    Bienestar desde la operación

    La compañía ha puesto especial atención en un hecho cotidiano: muchos de sus colaboradores dependen de la infraestructura de los aeropuertos para comer, descansar o preparar sus vuelos. Por ello, garantizar espacios dignos se convirtió en uno de los primeros objetivos. También se establecieron medidas para proteger a las mujeres embarazadas, evitando los turnos nocturnos, y se impulsaron acciones tan específicas como la propuesta para regular la cantidad de leche materna que las mamás pueden transportar durante los vuelos.

    Otro avance significativo ha sido la flexibilidad en el proceso de reservas de vuelo: antes los tripulantes debían presentarse físicamente en el aeropuerto para registrarse; hoy pueden hacerlo desde casa, con confirmaciones que no tardan más de una hora. Esta digitalización no sólo mejora la logística, sino que reduce el desgaste físico y emocional asociado a los traslados.

    “El reto es mantener la esencia de una aerolínea low cost, pero con una nueva mirada: cuidar a nuestra gente para que cuide mejor a nuestros pasajeros”.

    Bajo esa premisa, Viva diseñó una certificación interna de bienestar inspirada en la metodología de Factor Wellbeing. El modelo avanza por niveles —V-Essential, V-Good, V-Excellent y V-Extraordinary— que permiten medir desde el cumplimiento de los mínimos legales hasta la integración plena de políticas y cultura de bienestar. El objetivo es que cada área y proveedor avance gradualmente, con recursos propios, pero dentro de un marco común.

    Hacia una industria promotora del bienestar

    La aerolínea tiene una meta ambiciosa: convertirse en la primera mexicana promotora del bienestar.

    Su visión va más allá de cuidar a su propio personal; busca transformar la cultura laboral de toda la cadena aeronáutica, de modo que cada empresa que colabora con ella —desde call centers hasta mantenimiento, logística o atención en tierra— adopte estándares comunes de bienestar, seguridad y salud laboral.

    Para lograrlo, la aerolínea estableció una alianza con el Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI) Tecmilenio, con el propósito de crear un modelo de certificación sectorial que marque una nueva pauta en la industria.

    Este esquema busca que las empresas aliadas cumplan con los mínimos legales, pero también que evolucionen hacia prácticas sostenibles y humanas, donde el bienestar sea parte integral del negocio, no un beneficio adicional.

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    El proyecto se estructura en un esquema de certificación por niveles. Cada etapa representa un avance en el grado de madurez y compromiso con el bienestar organizacional:

    • V-Essential: cumplimiento de los requisitos legales básicos y condiciones mínimas de seguridad y salud.
    • V-Good: incorporación de prácticas que mejoran la experiencia laboral y la convivencia en el día a día.
    • V-Excellent: integración de políticas y programas consistentes que fortalecen el bienestar físico, emocional y social.
    • V-Extraordinary: alineación total con la cultura Viva, donde el bienestar se convierte en un eje estratégico del negocio.

    El objetivo es acompañar a cada proveedor y área operativa para que, con sus propios recursos, avance de forma gradual y sostenible dentro de un marco común.

    De esta manera, la aerolínea no sólo promueve el bienestar dentro de su operación, sino que impulsa una transformación cultural en la aviación mexicana, demostrando que la eficiencia y el bienestar pueden volar en la misma dirección.