¿Te sientes competente o competitivo en el trabajo?
Si es ambas, no camina mal la cosa, pero si sólo es una, sentirás un mayor y más estable bienestar si te sientes competente.
La competitividad privilegia la rivalidad y ese estresante benchmarking contra quien queremos superar o ser mejores.
La competencia es la capacidad de desempeñar una tarea o habilidad, ya sea mediante la adquisición de conocimientos, la práctica constante o ambas.
Las personas o empresas competitivas pueden invertir muchos recursos que no necesariamente están relacionados con sus competencias: publicidad, abogados, imagen, relaciones públicas; mientras, las competentes se concentran en hacer sus tareas tal y como las necesita el cliente.
Viene todo esto a cuento porque como justamente puede verse, una persona competente se sentirá bien, feliz, si su participación en el proceso de un producto o servicio cumple cabalmente con los estándares solicitados. La competitiva, sólo si gana.
La competencia es una de las necesidades psicológicas básicas que requerimos todos para sentirnos satisfechos en el trabajo, según diversas investigaciones de Wilmar Schaufeli, Edward Deci y Richard Ryan
Las otras tres, y que describiré muy brevemente, son: autonomía, capacidad de poder decidir por sí mismos la forma como hacen sus tareas; relaciones humanas sanas, sentirse apreciado, cuidado en un ambiente de trabajo positivo; significado, sentir que es útil lo que se hace, no sólo para la vida personal, sino para la comunidad o parte de ella.
La competencia es esa parte que nos permite enfrentar eficazmente nuestro entorno y poder aprender para desarrollarnos y enfrentar de manera flexible lo que el mundo cambiante del trabajo exige.
Las organizaciones pueden hacer mucho para que sus colaboradores se sientan competentes.
El paso tradicional y más utilizado es fortalecer la capacidad de adquirir nuevos conocimientos y habilidades, que no se debe descuidar.
Las mejores empresas, incluso las más competitivas, tienen programas robustos de formación y capacitación de personal. Recurren a asesores externos o, incluso, construyen sus propias universidades, todo según el tamaño de la organización.
Sin embargo, hay un truco que es muy necesario que pongan a trabajar todos los líderes, en todos los niveles, para tener un equipo competente: delegar tareas y responsabilidades.
Sucede que muchos líderes inseguros no se atreven a tomar este tipo de acciones que hacen crecer a las personas y a las organizaciones, pero es la mejor forma de construir competencias.
Consiste en ir asignando trabajos cada vez más desafiantes que estimulen el crecimiento de los talentos, de forma gradual, sin exponer demasiado a la gente a arriesgados fracasos.
Es un proceso que sólo se puede lograr con un enfoque de liderazgo positivo. Digamos que con mucho cariño, con actividades que realmente reten sus habilidades y con muchas posibilidades de éxito, y como dice esa frase tan popular: “Sin miedo al fracaso”, algo aprenderemos todos.
Cada logro en equipo provoca un mayor compromiso entre los colaboradores, los hace sentirse animados, con vigor y dedicados.
Cuando nuestros líderes o compañeros nos hacen sentir competentes nos sentimos muy motivados para seguir creciendo, produciendo y ofreciendo resultados, no sólo en el trabajo, sino ante la vida.
Contacto:
Rosalinda Ballesteros es directora del Instituto de Ciencias del Bienestar Integral de Tecmilenio.
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