El populismo mesiánico se fundamenta en una retórica demagógica de la “buena voluntad”; la devoción al pueblo”, “austeridad y humildad” y la “honestidad incorruptible”. Mascaras y disfraces se aderezan para escenificar el rol de políticos “diferentes”; personajes creados para aparentar, engañar, manipular y mimetizarse entre sus seguidores y hacerles creer que esa predica es auténtica y realista.
Los partidos populistas hacen selección con fines propagandísticas de “caracteres” que representan los roles contestarios, simplistas, rudos, supuestos rebeldes, insignes “defensores” de sus supuestas “virtudes”. Vestidos mediocremente ejerciendo puestos públicos con la mayor ineptitud se refugian siempre bajo el manto purista de ciegos seguidores del dogma.
Pero el poder político es un úroboros (una serpiente que se devora así misma) te consume, altera, transforma, destroza a quien no esta simplemente hecho para ejercerlo. Así de cruel es la consigna, lo que dices en tu discurso puede ser usado en tu contra, todo lo que acusaste y todo lo que te jactaste de ser ahora se te regresa, el estereotipo que armaste cae como tu mascara y ropajes de mendigo.
Toda mentira, exageración, exaltación, flagelo, señalamiento, reclamo, aspaviento, objeción, chisme, exigencia, demanda que elucubraste y compartiste es ahora en signo de la realidad que se volvió en tu contra y ahora te pone en la antesala de la guillotina mediática y ciudadana.
El populismo ofrece un paraíso para la gente “buena”, el reparto de los bienes públicos (“apoyos”) y el castigo a los “opresores” a cambio de dosis permanentes de conformidad, sumisión, obediencia y -por supuesto- votos. Lo que celosamente iban a guardar ahora no alcanza ni para pagar la luz.
Se prometió un gobierno de “iluminad@s” “protectores, padres sabios, guías intachables”, “herederos de los máximos principios de las luchas históricas del país (es sarcasmo) que de pronto dejaron en el abandono y el olvido a quienes los apoyaron.
Voltearon la espalda a sus seguidores y se relacionaron, mezclaron y fusionaron con intereses totalmente ajenos a los del “pueblo”. De ser accesibles y asequibles ahora reniegan, se ocultan, sea porque los corren o porque quieren tiempo para gastar a su antojo lo que se han “expropiado” para su beneficio personal.
Les encanta exhibir a sus contrarios, pero l@s prende que los exhiban, “se llevan, pero no se aguantan”, sacaban los trapitos al sol, pero cuando se les cae el teatrito no les gusta el regadero y el cochinero que dejan tras de sí -es más- insisten en culpar a otros de sus propios “pecaditos”.
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La supuesta austeridad, (hipocresía) juega ahora en contra, ese puritanismo mocho mesiánico se la pasa en justificaciones, defensas a destajo, negaciones, ocultamiento, derroche, complicidad, corrupción y la el eco del interior hueco de lo comprometido.
El dogma impuesto es la vara de medida que indica que todo era pura imposición electorera, retórica psicológica-política para descender a lo “deplorable” y seguir bajándole todavía más el nivel para arribar de lleno a la “kakistocracia”.
El mesianismo-populista cae sobre su propio despliegue. El espejo se quiebra, los espejismos y las falsas promesas colapsan cuando no hay cimiento, estructura, principios, verdad, integridad.
Los estereotipos de “pulcritud” se mancharon, se atascaron, se empantanaron en aguas llenas de derrames petroleros. Se saturo la atmosfera con los odios y revanchismos sembrados, los dedos acusadores se doblan, vacilan, retiemblan. ¿Con qué autoridad moral reclamas?
En crisis, el mesianismo pasa por la resaca de una noche de juerga y pecados; negación, yo no fui, es culpa de otros, no me acuerdo, denme pruebas, la culpa es del contexto, no sé de quien son esos mensajes, es un complot en mi contra, no me valoran, hago todo por ustedes, te lo juro, estoy analizando la situación, ¿vamos al futbol o algún concierto gratuito?
Soy inocente, fue la tentación, hay puente, es obra del diablo, mañana pagan el apoyo, que los bots se pongan a hacer lo suyo, mejor me escondo atrás de la soberanía y la no injerencia, defender a los culpables es defender a la nación, hay intereses detrás de las acusaciones, no politicemos, bla, bla, etc.
No llega el paraíso prometido, sostener otros regímenes populistas paga la factura, los ríos, los mares se contaminan, la economía decae, el poder adquisitivo se esfuma, la “ilusión” pagada es afectos, simpatía, adhesión, militancia de alquiler, (no money, no laundry)
Las “obras transformadoras” siguen en números rojos, no hay agua -la que llega es gris, café, verde, negra- (aún la transparente quien sabe cómo este de calidad) los caminos y las carreteras están destrozadas, las calles se hunden, se caen los puentes, los ansiados pasajeros y vacacionistas nunca llegan, no hay medicinas, los verdaderos doctores están desempleados, deuda y finanzas publicas en el oscurantismo total; de la justicia ni hablar.
La lista de “milagros” populistas pasa la factura sigilosamente. Pronto no habrá forma de seguirla metiendo bajo la “alfombra”, la misión es recomponer desde abajo, demandar el castigo ejemplar prometido y exigir cuentas a la hora de votar para reponer el balance republicano, reconstruir las instituciones demolidas por el autoritarismo, la falta de transparencia y la rendición de cuentas.
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