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    Por Christian León*

    La inteligencia artificial acaba de salir de la pantalla y ha cruzado un umbral definitivo. Los dos grandes hitos que abren el calendario tecnológico y comercial del año, CES y NRF, lo confirmaron: estamos pasando de una IA que analiza datos a una que habita el entorno físico y toma decisiones autónomas. Ya no solo hablamos de algoritmos; hablamos de sistemas que entienden, actúan y compran.

    Mientras CES 2026 mostró que la inteligencia artificial finalmente ha ganado un “cuerpo”, la IA Física, la NRF demostró que esa misma inteligencia ya cuenta con una “mente” capaz de comprar por sí misma: el comercio a través de agentes. Juntas, estas tendencias marcan el inicio de una nueva etapa para el retail, donde la tecnología opera de forma cada vez más invisible dentro de la experiencia del consumidor. Bienvenidos a la era de la tecnología invisible.

    Inteligencia Artificial: nuevas variables a considerar frente al fraude

    La IA Física ampliará la manera en que los consumidores descubren, adquieren y pagan productos, por ejemplo mediante robots en tienda que ayudan a localizar artículos o cámaras inteligentes que permiten pagar sin pasar por caja. Al mismo tiempo, el comercio agéntico (comercio generado por antes de IA)  ya está acelerando esta transformación, con compras iniciadas por voz, pagos embebidos en dispositivos y experiencias autónomas en tiendas online. En conjunto, estos avances podrían redefinir por completo el recorrido del consumidor, desde el descubrimiento hasta el checkout,  multiplicando las variables que deben evaluarse para prevenir fraude.

    Una señal clara de la transformación que está viviendo el e-commerce gracias a la IA son los hallazgos detectados por Signifyd hacia el cierre de 2025. A nivel global, durante los meses de mayor demanda del año, las conversiones derivadas de búsquedas impulsadas por inteligencia artificial crecieron 17 veces frente a 2024, cambiando la forma en que los consumidores descubren, comparan y deciden qué comprar en línea.

    Sin embargo, la autonomía no es exclusiva del comercio legítimo. En un entorno donde la decisión de compra puede originarse fuera del sitio del comercio, ejecutarse sin intervención humana directa o completarse a través de sistemas autónomos, la matriz de riesgo se redefine: el fraude deja de ser un evento puntual para convertirse en un desafío sistémico.

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    Los defraudadores y la Inteligencia Artificial

    Como ha ocurrido históricamente, el fraude evoluciona al mismo ritmo que el comercio electrónico. En el último trimestre del año pasado, Signifyd identificó patrones fraudulentos diseñados específicamente para operar durante picos de demanda o dentro de flujos de compra generados por recomendaciones automáticas y sistemas inteligentes.

    Cada nuevo punto de interacción impulsado por IA genera señales distintas: comportamientos no humanos, decisiones automatizadas, identidades distribuidas entre dispositivos y patrones de compra que ya no encajan en los modelos tradicionales de protección contra el fraude.

    Si hoy los bancos llegan a rechazar por error hasta 15% de las compras legítimas en e-commerce, no necesariamente porque sean fraude, sino porque muchas de estas transacciones ya no ocurren dentro de los flujos “normales” para los que fueron diseñados sus sistemas de evaluación, imaginemos el impacto que tendrá en los próximos años la incorporación de robots y dispositivos inteligentes en el recorrido del consumidor.

    Estos falsos rechazos no solo representan ingresos perdidos, sino también una ruptura en la confianza del consumidor, especialmente en mercados donde la experiencia de pago sigue siendo un factor determinante para la recompra.

    IA vs. IA

    Irónicamente, frente a este nuevo escenario, la inteligencia artificial se consolidará como una herramienta defensiva indispensable. No solo para detectar fraude, sino para comprender comportamientos de compra que ya no son exclusivamente humanos.

    Modelos de machine learning entrenados con datos a escala de red provenientes de múltiples comercios, dispositivos y geografías permiten diferenciar entre automatización legítima y automatización maliciosa; entre sistemas diseñados para comprar de forma eficiente y aquellos que han sido comprometidos para defraudar.

    Para quienes desarrollamos soluciones de detección antifraude, la actualización constante, el entendimiento profundo de la industria y la incorporación continua de nuevos algoritmos y capacidades de análisis son parte del trabajo cotidiano. Para los comercios que buscan proteger y blindar sus negocios frente a este nuevo entorno, identificar aliados tecnológicos que no sólo innovan, sino que están verdaderamente preparados para el futuro es clave.

    En esta economía automatizada, la resiliencia no vendrá de la prevención tradicional. El crecimiento sostenible dependerá de nuestra capacidad para blindar cada micro decisión autónoma y de repensar cómo se construye la confianza. La respuesta no está en añadir fricción al cliente, sino en implementar soluciones que comprendan la intención detrás de cada dato en milisegundos.

    Ante una IA física que actúa y una IA agéntica que decide, el retail requiere una IA que proteja. Solo así podremos garantizar que, en este nuevo mundo autónomo, la innovación no sea una puerta abierta para el fraude, sino un motor de crecimiento genuino.

    Sobre el autor:

    *Christian León, Director General de Signifyd para América Latina.

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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