En 2015, tras más de dos décadas de ausencia, la Fórmula 1 regresó a la Ciudad de México. Para muchos, el desafío era mayúsculo: ¿podría el país competir con circuitos consagrados en Europa o con las nuevas apuestas millonarias de Medio Oriente? Una década después, el Gran Premio de México no solo ha demostrado su vigencia, sino que se ha convertido en uno de los eventos mejor cotizados del campeonato. Al frente del mismo, está Federico González Compeán, director general de CIE Internacional y de la competencia, quien desde el inicio tuvo una idea clara: la carrera debía ser más que un espectáculo deportivo.
“Desde el día uno teníamos muy claro para qué nos es útil la carrera”, explica González Compeán, en entrevista exclusiva con Forbes. “El Gran Premio de México tenía que ser una plataforma de promoción turística para el país. Hay tres eventos itinerantes internacionales, unas Olimpiadas, una Copa Mundial y una carrera de Fórmula 1, con la ventaja de que esta última ocurre todos los años. Entonces, creo que tener un proyecto de esta categoría en nuestra ciudad y ser una de las 24 únicas fechas del año nos da una oportunidad enorme y un pretexto muy bueno para estar presente en el mundo”, de forma constante.
González Compeán nació en 1964 en la Ciudad de México. Estudió Comunicación en la Universidad Autónoma Metropolitana, donde años más tarde sería presidente fundador de la Fundación Casa Abierta al Tiempo. En 1988 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo por su labor como productor y periodista cultural, antes de convertirse en director del Teatro de la Ciudad, el Auditorio Nacional y el Palacio de los Deportes, tres de los recintos más importantes del país.
Su incorporación a CIE marcó el inicio de una etapa clave en el entretenimiento del mexicano. Como parte de OCESA, contribuyó a profesionalizar la producción de conciertos y espectáculos masivos, y esa experiencia sería decisiva en su salto al automovilismo. “Por el background de organización de grandes eventos que teníamos, sabíamos que la experiencia 360º tenía que ser la mejor y que podíamos hacerlo mucho mejor que en otros lados”, comenta.
Ese enfoque diferenció al proyecto mexicano. “En otros lugares la organización estaba más orientada a la afición de las carreras, no se veía como una plataforma de exposición del país. Esto se traducía en que las experiencias que daban en otros países no eran buenas. El espectáculo deportivo en sí podía ser muy bueno, pero nosotros teníamos claro que la experiencia tenía que ser integral. Tan bien lo llegamos a hacer que nos dieron el premio al mejor gran premio por cinco años consecutivos”.
Evolución de la audiencia
Para González Compeán, uno de los principales aprendizajes fue descubrir la capacidad real de convocatoria de la Fórmula 1 en México. “En un principio no nos quedaba del todo claro cuántos boletos pudiera haber allá afuera, cuánta demanda pudiera existir en México”, reconoce. “Empezamos con el que llamamos el hardcore fan, que sigue semana a semana las carreras desde la televisión. Poco a poco fuimos migrando de ese público muy conocedor a un público curioso, que empieza a ver que hay algo interesante ocurriendo y quiere formar parte”.
En esto, la presencia de pilotos mexicanos fue determinante. “Aparecen Esteban Gutiérrez y Checo Pérez y eso hizo que la afición mexicana se pudiera relacionar con el espectáculo de una forma distinta”, señala. “La evolución continuó y se ha ido estableciendo. Hemos trabajado para que sea así: tenemos un 33% de asistencia de locales; un 33% de mexicanos de fuera de la ciudad que vienen para el gran premio y un 33% de extranjeros. Esa diversidad es algo que cuidamos mucho”.
También ha cambiado la composición del público. “Si la Fórmula 1 fue alguna vez un deporte eminentemente masculino, hoy ya no lo es. Siguiendo las encuestas que nos da F1 y por la información que nosotros mismos recopilamos, estamos casi al 50-50 de hombres y mujeres. Y lo mismo con la audiencia en redes sociales. La afición ha crecido mucho y viene creciendo a la par”.
Impacto económico y modelo de precios estratégico
El Gran Premio ha tenido un efecto notable en la economía de la CDMX. “En las nueve ediciones hemos generado alrededor de 137,754 millones de pesos en derrama económica y unos 82,000 empleos directos”, asegura González Compeán. “La edición de 2024 contribuyó con un estimado de 17,180 millones de pesos y generó empleo para 9,435 personas”.
El impacto, subraya, se extiende mucho más allá del autódromo. “Siempre cuento este ejemplo: tengo unos amigos que tienen un café, con cuatro sucursales en la ciudad. No están metidos en el mundo de las carreras, no tiene ninguna importancia para ellos, pero saben perfectamente que el fin de semana de la carrera es siempre su mejor fin de semana. Y eso uno puede verlo en toda la ciudad. Los restaurantes están llenos, los hoteles están llenos, la gente está viviendo la carrera en la calle”.
A diferencia de otras sedes donde los boletos se asocian al lujo, México ha optado por accesibilidad controlada: “Tenemos, no lo he revisado últimamente, pero casi estoy seguro de que contamos con el precio más barato del torneo de acceso a una entrada general”, comenta. “Por supuesto, están los boletos más costosos, pero buscamos que eso conviva y ayude a que existan pases baratos que garanticen el acceso a quien quiera asistir y no pueda pagar un hospitality o una experiencia más costosa. Y esto es así también por directriz de Alejandro Soberón, nuestro presidente ejecutivo y director general. Queremos facilitar que haya una gran audiencia y una gran afición porque cada vez hay más países que quieren un gran premio y competimos contra eso. Eso no se nos puede olvidar”.
La logística de un evento ‘gigante’
Por otra parte, organizar el Gran Premio de México implica un desafío constante. “Es realmente retador”, afirma González Compeán. “Cuando platico con amistades, creen que siempre es copy and paste. ‘Eh, bueno, ya te la sabes, es muy fácil, de memoria, ¿no?’. Y no es así. La verdad es que todos los años (el GP) tiene características diferentes, cada vez hacemos cambios. Cambiamos la oferta gastronómica, transformamos secciones de gradas a hospitality o viceversa. Estamos buscando siempre cómo mejorar la experiencia”.
Asimismo, la coordinación con la ciudad es esencial. “Nos ocupamos de que haya programas de transporte desde puntos remotos en autobús hacia el autódromo. Ayudamos con señalización y con campañas de fomento al transporte público para que lleguen más fácilmente. Nos aseguramos de que la cerveza esté fría y que la comida caliente, esté caliente. Eso es lo que depende de nosotros y es donde no perdemos el foco”.
Por su parte, la expansión global de la Fórmula 1 ha elevado la presión sobre cada sede. “Yo creo que el interés por la F1 a nivel global solo va a ir incrementándose, pero no creo que quepan más carreras de las que ya están”, advierte. “El año tiene 52 fines de semana, y ya hay 24 carreras. Quítale vacaciones, diciembre y alguna fecha más, y ya están prácticamente todos los fines de semana ocupados. Entonces, la competencia por tener una fecha, es muy grande”.
Ese contexto hace crucial cada renegociación. “Nosotros lo tenemos muy presente y la FIA nos lo hace saber. Afortunadamente, hoy el proyecto está muy bien sustentado. Tenemos un buen equipo comercial, de marketing, promoción, patrocinios y una magnífica relación con la ciudad que nos ayuda y nos apoya con el fideicomiso. Hoy estamos bien, pero hay que estar siempre muy, muy atentos”.
México tiene garantizada su fecha en el calendario hasta 2028. “El contrato actual garantiza este premio 2025 y tres más, es decir, ’26, ’27 y ’28. Eso es lo que está firmado hoy. Desde luego, todo el tiempo estamos en comunicación con Fórmula 1 y en colaboración con las autoridades, con la idea de que esto se pueda seguir renovando”.
Reconocimiento internacional
La organización mexicana ha llamado la atención de figuras históricas. “El otro día revisando archivos me topé con citas de Jackie Stewart y de Bernie Ecclestone donde celebraban lo que veníamos haciendo en México y señalaban que los organizadores de grandes premios en Europa deberían venir a ver lo que se estaba haciendo aquí”, recuerda González Compeán.
Ese reconocimiento confirma que el valor del Gran Premio de México trasciende lo deportivo. “Nosotros participamos como promotores y organizadores en lo que está fuera de la pista. Nuestro papel es asegurar que la experiencia del aficionado sea extraordinaria y, al mismo tiempo, mostrar al mundo la cultura mexicana”.
Al repasar una década de trabajo, González Compeán identifica hitos personales y colectivos. “Sin duda el primer año fue muy especial. Este es uno de los proyectos más retadores que he tenido en mi vida. Fue muy complejo llegar en tiempo la primera vez, pero fue muy satisfactorio y un gran alivio al ver que cumplimos”.
Otro momento clave, fue 2021. “Ver a un mexicano por primera vez en el podio fue maravilloso. Ver a Checo en tercer lugar fue muy emotivo, porque no solo organizamos una gran carrera, sino que tuvimos a un mexicano triunfando frente a su público”.
Para González Compeán, la enseñanza principal es que el éxito del Gran Premio radica en entender su doble función: negocio deportivo y activo estratégico de país. “Somos una plataforma de promoción turística, pero sobre todo cuidamos la experiencia del aficionado. Eso es lo que nos distingue y lo que hace que México sea hoy uno de los grandes referentes de la Fórmula 1”.
Este artículo fue publicado originalmente en la edición especial print F1 de Forbes México de octubre 2025.
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