No solo es una idea ridícula desde su concepción y objetivo, sino muy probablemente un tiro en el pie para el gobierno actual.
La gente que sigue mis publicaciones ya sea aquí en LinkedIn, Forbes, TikTok o alguna otra red social, sabe que soy una voz a favor del desarrollo y profesionalización de la industria de los videojuegos en el país.
Siempre he sostenido que más allá de ser un producto de simple entretenimiento banal, son un medio cultural, tecnológico y de comunicación, toda mi vida he visto con asombro que en Mèxico, con todo el consumo, todo el talento, todas las ideas y toda la aceptaciòn que hay de los niños, jóvenes y adultos hacia los videojuegos no existan empresas verdaderamente exitosas que los desarrollen en él paìs y que exporten el producto hacia otros lugares, como lo hacen la televisión, la música y el cine.
México es una de los países que más “gamers” tiene en el mundo, uno de los países que culturalmente hablando, está más cerca de este medio y cuyos jóvenes hacen de los videojuegos parte de su cultura, vida social y medio de entretenimiento.
En los últimos años, con el auge de una nueva era tecnológica, acercándonos cada vez a las interacciones virtuales e interactivas, este medio ha surgido como el lugar donde se está congregando la nueva generación de jóvenes, jóvenes que el día de mañana tendrán una posición económica, política y un educación más avanzada, jóvenes con la capacidad de votar y elegir el rumbo de país, jóvenes con una nueva mentalidad, una mentalidad construida, en parte, desde las trincheras de los mundos virtuales y videojuegos.
Desde mi punto de vista, el gobierno actual tiene dos opciones, cuando se trata de la industria de los videojuegos:
a) La que está tomando actualmente, sacando totalmente de contexto el verdadero valor de los videojuegos y tratando de volcar sobre ellos los problemas de violencia que hay en él paìs, esta visión, además de anticuada esta muy mal fundamentada, si el gobierno realmente investigará las bondades de un medio com los videojuegos, se daría cuenta que por el contrario, son un medio que puede ayudar y apoyar en temas de salud mental, educación, creatividad y expresión social para los jóvenes.
Poner un impuesto sobre los “videojuegos violentos” es al final una solución ficticia y contraproducente a un problema real, actual y creciente, que es la violencia en el país.
b) Abrir los ojos y darse cuenta de la realidad, México es un país con un gran talento y un gran mercado, buscar la forma de impulsar el talento en los jóvenes mexicanos, incentivar la creación de empresas en el sector, apoyar a la educación digital e invitar a los padres de familia a involucrarse en estos medios con sus hijos sería la verdadera forma de aprovechar una industria creativa para contrarrestar un problema de violencia nacional.
La industria de los videojuegos es mucho más que una industria de entretenimiento, si dejamos de usarlos como “chivos expiatorios” para justificar la falta de educaciòn y atención que tenemos con nuestros jóvenes y nos ponemos a pensar en ellos como la posibilidad de generar industria, empresa, talento, trabajo y dinero, además de productos culturales y educativos, podríamos por fin aprovechar las bondades que un paìs como México puede aportar a la industria que hoy es la más popular del mundo, y las opiniones de este gobierno no van a cambiar estos hechos.
Es importante reflexionar sobre estas decisiones y actuar acorde a la realidad y no solo a lo que parece ser un “curita en una herida de bala”.
Sobre el autor:
Gonzalo A Girault Facha
Socio Fundador Radient Game Studios
“We are what we play”
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