En Tijuana apuestan a construir una planta desalinizadora de agua, que cuesta 13 mil 130 millones de pesos y saciará la falta de líquido en las viviendas y la industria de esa región fronteriza de Baja California que crece todos los días.
“La inversión para el desarrollo y construcción de la Planta Desalinizadora Rosarito será de 13 mil 130 millones de pesos (o 690 millones de dólares)”, revela la Comisión Estatal del Agua de Baja California (CEA), un organismo gubernamental encargado de los operadores de llevar y surtir el vital líquido hasta una llave.
Con la planta desalinizadora se complementará el abastecimiento de agua potable demandado por Tijuana, Playas de Tijuana, los desarrollos urbanos en el corredor costero al sur de Rosarito y los valles en dirección a Tecate, según documentación en poder de Forbes México.
“Esta región es atendida por la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana, principalmente con el recurso importado a la región a través del Acueducto Río Colorado – Tijuana”, señala el documento.
Agrega que el agua con la que se alimenta al acueducto proviene de los Estados Unidos a través del Río Colorado, que ingresa a territorio mexicano por Algodones, Baja California, en conformidad con el Tratado Internacional de Límites y Aguas.
Tijuana ha observado en los últimos 40 años un sustancial crecimiento, el cual tiene como principal limitante a la disponibilidad de agua potable, señala la Comisión Estatal del Agua de Baja California.
“En la actualidad la escasez de agua es un problema crítico y ampliamente reconocido con impactos profundos a la calidad de vida de la población”, expresa.
Agrega que los pronósticos anticipan que el recurso proveniente del Río Colorado sufrirá reducciones, llevando a la inevitable conclusión de que la región dependerá en gran medida en sistemas de desalación de agua de mar.
La Planta Desalinizadora Rosarito utilizará tecnología de membranas de ósmosis inversa para generar 4.4 metros cúbicos por segundo de agua.
La planta será alimentada con 8.8 metros cúbicos por segundo de agua de mar, la cual será tomada de las cajas de alimentación de agua de mar ociosas de la Central Termoeléctrica Presidente Juárez de la CFE.
“El proceso de desalación generará una corriente residual de agua salada concentrada (salmuera) de 4.4 metros cúbicos por segundo, la cual será retornada al mar a través del Canal de Descarga de la misma central termoeléctrica”.
Existen dos tecnologías principales para la desalinización de agua de mar, estas son Destilación al vacío, y Ósmosis inversa.
La tecnología elegida para el proyecto bajo estudio es la de ósmosis inversa con membranas semipermeables de poliamida del tipo de arrollamiento en espiral.
La desalinización por ósmosis inversa implica forzar al agua en una solución salobre, a pasar bajo condiciones de alta presión a través de una membrana semipermeable que permite el paso del agua, pero impide el paso de las sales y otras impurezas.
“Dicho así, el sistema de membranas de ósmosis inversa se alimenta con una solución salobre para producir dos corrientes a su salida, una de agua pura (permeado) y otra con una solución salobre más concentrada (rechazo) a la que se alimenta al sistema”, refiere la Comisión Estatal del Agua de Baja California.
Según la Comisión Estatal del Agua de Baja California, a diciembre de 2020 el importe pagado por un consumidor residencial con una tasa de consumo de 25 metros cúbicos por mes era de 387.05 pesos, lo cual resulta en una tarifa media de 15.48 pesos por metro cúbico.
Un consumidor industrial o comercial habría pagado mil 191 pesos por el mismo volumen, lo cual da una tarifa media de 47.64 pesos por metro cúbico.
“Como dato de referencia, en Berlín el mismo consumo industrial habría costado aproximadamente 30 pesos por metro cúbico 9, en Paris 20 pesos y en San Diego menos de 10 pesos”, añade.
La realización de este proyecto hará posible reducir o eliminar los procesos de deterioro a los mantos freáticos de la región, a causa de la intrusión salina por la sobre explotación a la que han estado sometidos los acuíferos.
“La falta de seguridad que ocasiona la prominente escasez de lluvias, determinó que las fuentes locales de abastecimiento son insuficientes; por tal motivo, desde los años 60 se iniciaron los estudios correspondientes al Proyecto del Acueducto Río Colorado-Tijuana, concluyendo su construcción en 1975, alcanzando en 1992 un gasto nominal de 4 m3 /s, de agua cuyo origen es el Río Colorado”, explica.
El organismo recuerda que llevar el agua hasta los hogares tijuanenses requiere conducir el agua a través de aproximadamente 100 kilómetros de canales desde el Distrito de Riego del Valle de Mexicali y, posteriormente, por 140 kilómetros de tubería pertenecientes al Acueducto Río Colorado-Tijuana.
“Esto implica además vencer mil 060 metros cúbicos de carga hidráulica para cruzar la Sierra de La Rumorosa, lo que ocasiona un elevado costo de operación por la demanda de energía eléctrica”, comenta.
Detalla que bombear 4 metros cúbicos por segundo venciendo mil 060 metros cúbicos de carga hidráulica, requiere teóricamente de 69 mil 324 kW.
Y bombear 10 metros cúbicos por segundo venciendo 600 metros cúbicos de carga hidráulica, que es la presión requerida para desalar agua de mar en un sistema de ósmosis inversa, requiere teóricamente de 98 mil 100 kW.
“En el caso de estos sistemas es posible recuperar el 50.4 por ciento de la energía hidráulica disponible en la corriente residual de salmuera, lo que reduce la potencia neta requerida para la realización del proceso de filtración a 48 mil 660 kW, permitiendo producir un volumen de agua potable mayor (4.4 metros cúbicos por segundo) al bombeado en el acueducto consumiendo solo el 70 por ciento de la energía”.
La Comisión Estatal del Agua de Baja California agrega que el sistema de desalinización podrá reducir hasta en 36 por ciento la demanda de energía eléctrica que se requiera para surtir agua a Tijuana tomando como base el suministro actual del Río Colorado, adicionalmente no se requerirá de potabilización posterior.
La consideración de este hecho resulta relevante dada la trascendencia que en la actualidad tiene el ahorro de energía, concluye.
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