Muchas organizaciones internacionales, expertos, investigadores, universidades y líderes de opinión, siguen levantando la voz, insistiendo, convocando, advirtiendo, la crisis climática ya es irreversible, sus efectos son cada vez más frecuentes, visibles, costosos, recurrentes y más graves cada día.
Los desastres naturales se encadenan, se presentan en áreas cada vez más extensas y el precio para reponerse de la devastación está llevando a la quiebra total a los gobiernos que simplemente no cuentan con recursos suficientes para enfrentar deslaves, inundaciones, marejadas, tormentas, huracanes, tornados, ráfagas de viento, incendios forestales, sequías, socavones y todas las consecuencias del cambio climático.
Las aproximaciones más relevantes y las líneas de acción a desarrollar parten de estas premisas:
A) Agua y energía
Innovaciones tecnológicas disruptivas son imprescindibles para eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero, se requieren millones de mega watts de fuentes renovables, seguras y sustentables.
No solo es el tema de la producción industrial, la movilidad, comunicaciones y conectividad sino el tremendo consumo de energía que se demanda actualmente y lo que será una vida cotidiana cada vez más robotizada, virtual, remota, interactiva, automatizada y con mucho más numerosas aplicaciones, servicios, internet de las cosas, inteligencia artificial, big data y los avances previsibles en esos y nuevos campos.
Se habla de un futuro donde nadie podrá escapar de alguna afectación en la salud, alimentación, costo de la vida, empleo, educación y desarrollo personal que tendrá que ver con la escasez de energía, recursos tecnológicos y agua; por lo tanto, dependiente del éxito de políticas públicas en la materia hídrica (incluida la necesidad de regulaciones y normas estrictas).
B) Cambios estructurales
Ante las crecientes afectaciones al patrimonio de miles de familias en el mundo es hora de considerar como utilizar nano materiales para construir casas, mobiliario, vehículos e infraestructura de servicios que sean capaces de resistir inundaciones, retardar el fuego, mantener el flujo de energía vital y auxiliar a la población en caso de emergencia.
Esto también debe extenderse a caminos, carreteras, puentes, aeropuertos, sistemas de comunicación e instalaciones clave como hospitales, escuelas y dependencias gubernamentales que resultan críticas en dichas situaciones.
Es necesario también ejecutar, fortalecer y rehacer la política pública para dejar de autorizar asentamientos humanos en zonas vulnerables, analizar preventivamente los cauces de ríos, reservas de agua y construir una infraestructura, equipamiento y recursos, así como entrenar al personal especializado que ayude a prevenir, mitigar y/o permita una respuesta más eficiente ante los desastres naturales.
El agua es el recurso fundamental para la vida, pero tanto su escasez como su exceso pueden acarrear diversos problemas. Por lo tanto, se requiere invertir e incentivar imperativamente en su reciclaje, tratamiento, conservación y actualización en infraestructura.
De la misma manera resulta prioritario actualizar las plantas de tratamiento y diseñar sistemas de recirculación para que el agua pueda ser aprovechada de manera cíclica muchas veces.
Cada parque industrial, centros comerciales, estadios, auditorios, viviendas, centros deportivos, estaciones de transporte público deben estar equipados con sistemas de reciclaje que eviten las descargas de aguas negras excesivas.
C) Agricultura, ganadería, biodiversidad y sustentabilidad
Aprovechar las descargas urbanas para riego, usos industriales y recarga de los mantos acuíferos es una asignatura obligada,
Además de reducir costos, permite aprovechar al máximo el agua disponible y al mismo tiempo puede combinarse con otras tecnologías que permiten convertir los desechos orgánicos sólidos de origen animal y humano en abonos de primera calidad y reducir con ello la emisión de gases de efecto invernadero.
Otra prioridad es recuperar bosques y selvas, lagunas, ríos, humedales, pantanos, manglares para restablecer todo el ecosistema y generar grandes cambios en las actividades económicas relacionadas con el agua como turismo, agricultura, pesca y gastronomía.
D) Red de Plantas desalinizadoras de última generación y sistema de distribución mediante acueductos
Desalinizar el agua de mar ya es posible de manera más barata y más eficiente, además puede hacerse ya sin el uso de químicos, sin generar desechos peligrosos y sin contaminación ambiental ni daños colaterales al ecosistema marino.
De la misma manera, debe instrumentarse un sistema de reciclaje de aguas negras junto con un sistema de reinyección de mantos acuíferos, rehabilitación de pozos y zonas húmedas que favorezcan la conservación y rescate de bosques y selvas, recuperar e incrementar la fertilidad de los suelos y prevenir al mismo tiempo los incendios forestales.
Las plantas desalinizadoras pueden ubicarse estratégicamente en el territorio para garantizar el abasto de zonas urbanas y productivas y ser fortalecidas mediante plantas de tratamiento y reciclaje que contribuyan a reducir su consumo desmedido.
Una red de acueductos de distribución puede correr de manera paralela a las principales carreteras del país y crear a lo largo de su zona de influencia humedales, zonas de reserva ecológica y mantener el sistema hídrico con un enfoque innovador y como una de las mayores prioridades en materia de políticas públicas.
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