Por Óscar Jiménez*
Durante años, el ecosistema startup ha estado obsesionado con la búsqueda de empresas unicornio (startups valoradas en más de mil millones de dólares), lo que representa crecimiento exponencial e innovación disruptiva. Sin embargo, en un contexto de incertidumbre económica, este modelo de “crecimiento a toda costa” está siendo cuestionado. En su lugar, surge un enfoque alternativo, “los camellos”, startups diseñadas para ser sostenibles, resistentes y adaptables, incluso en condiciones adversas.
Los unicornios son el resultado de estrategias agresivas de escalamiento, alimentadas por rondas de financiación masivas provenientes de los fondos de Venture Capital; éxitos como Uber, Dropbox o Rappi son ejemplos de esta mentalidad de escalar rápidamente para acaparar mercados (BlitzScaling).
Muchos unicornios han enfrentado problemas de rentabilidad, cultura tóxica y una dependencia extrema de capital externo, pero lo que más ha hecho dudar son tener malos unit economics, es decir, ofrecer los servicios o productos subsidiados obteniendo masivamente usuarios pero que cuando se quita ese beneficio la caída es drástica.
Los camello, por otro lado, son símbolo de empresas diseñadas para sobrevivir en entornos complejos, con características claves como:
– Margen bruto desde etapas tempranas.
– Crecimiento moderado pero sostenible.
– Resiliencia financiera y operativa.
Hay ejemplos destacados de startups como Basecamp y Mailchimp, que han crecido sin depender de grandes rondas de financiación.
Fracasos de unicornios como WeWork y Theranos han aniquilado la confianza de escalar a toda costa, por eso los inversionistas ahora buscan negocios con métricas económicas claras, en lugar de promesas de crecimiento a futuro, por eso los camellos están ganando relevancia.
Las características principales de una startup camello son:
Costos más precisos: Cada nueva contratación debe estar respaldada por un impacto tangible en los ingresos o la operación.
Cobrar por el valor añadido: Priorizan generar ingresos desde el inicio. Antes de competir por cuota de mercado, aseguran que sus clientes perciban y paguen por ese diferencial.
Financiación estratégica: No rehúyen el capital externo, pero lo utilizan de manera táctica. Lo buscan solo cuando es necesario para crecer, no para sobrevivir.
Preparación ante riesgos: Desarrollan una sólida capacidad de respuesta frente a crisis. Anticipan riesgos y actúan rápidamente.
Diversificación inteligente: Amplían sus líneas de productos, servicios y mercados, asegurando estabilidad y expansión bajo una visión bien fundamentada.
Enfoque a largo plazo: Tienen claro que el éxito requiere tiempo, paciencia y resiliencia.
Algunas startups han logrado pasar de un modelo de BlitzScaling (escalamiento poco eficiente), a uno de rentabilidad. Esto implica optimizar el uso del capital, centrarse en mejorar los unit economics y adoptar un crecimiento disciplinado que evite el gasto innecesario de recursos.
Pero, ¿qué modelo es mejor?
Si el mercado está en auge y hay abundancia de capital, los unicornios pueden ser más atractivos, pero en entornos de volatilidad o en mercados emergentes, los camellos suelen ser una apuesta más segura.
Ambos modelos tienen su lugar en el ecosistema startup, pero el cambio de enfoque hacia los camellos refleja una evolución en cómo se mide el éxito. En lugar de obsesionarse con valoraciones astronómicas, tal vez sea momento de celebrar a las startups que no solo sobreviven, sino que se perduran, sin importar las circunstancias
Contacto:
*Óscar Jiménez Rodríguez, es Board Advisor de StartUps, fue Cofundador y CEO de Epiq México, así como Presidente de ThePowerMBA en América Latina, CoHost de Escalables Podcast y Venture Partner de Lotux VC.
Twitter: https://twitter.com/OshcarJR
LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/oscar-jr/
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.










