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    Todo comenzó con un sueño. Martín Santaella, fundador y CEO de la compañía Wings Army, cuenta que siempre quiso tener un restaurante o un bar donde poder ver los deportes con sus amigos. “Esa era mi primera idea. Al principio soñaba con hacer un negocio propio para mí y para los amigos, pero luego la gente fue pidiendo que vendiéramos productos para seguir abriendo unidades”, relata.

    En 2005, después de hacer un viaje a San Antonio, Texas, en Estados Unidos, y ver cómo su hijo comía unas alitas de pollo en salsa BBQ, el empresario decidió traer el concepto a México y expandirlo a través de un modelo de franquicia.

    Dos décadas han pasado desde la primera apertura en Zapopan, Jalisco. Actualmente, Wings Army cuenta con 217 sucursales en operación en 29 estados de la República y, ahora, el negocio busca emprender un nuevo vuelo para conquistar los paladares europeos.

    En el caso de Francia, se abrirán 10 sucursales y el total de inversión por cada unidad es de 200,000 euros, alrededor de 4 millones de pesos, mientras que para el caso de Holanda, de los 10 que operarán, serán 350,000 euros. Este crecimiento se tiene planeado para hacerlo en dos años y medio, comenzando en 2025.

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    Para San Diego, en California, hay un plan de 100 unidades en cinco años, a partir de este año, con un empresario. Con una inversión de 300,000 dólares en cada una. Además, Santaella detalla que existe interés por abrir en Arizona y otros estados de Estados Unidos, pero también en Australia, Puerto Rico, Uruguay, Ecuador y Perú.

    Para el caso de México mantendrán el modelo de franquicia y este año se planea abrir 12 sucursales más, sin descartar que más adelante, cuando los contratos que tiene vigentes se venzan, cambien al modelo de alianzas o sociedades.

    Pero sus ganas de seguir creciendo no se detienen, pues dentro de sus planes se tienen previstas 12 aperturas en México y un ambicioso plan en Europa.

    El camaleón mexicano

    El negocio de alitas no solo ha avanzado en el territorio mexicano, sino que ya ha cruzado fronteras en América. Cuenta con una sucursal en Panamá, otra en Guatemala, con planes de abrir dos más en este año y en 2026, y un plan de desarrollo en Estados Unidos, con unidades en California, Arizona y Carolina del Norte.

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    “Cuando abro unidades en México pensamos que se puede ir a cualquier parte donde se venda pollo, tenemos oportunidad de vender en algunos países más que otros”, dice.

    Pero ahora busca llegar a Europa. Santaella justifica que desde hace poco tiempo, el viejo continente está abierto a recibir productos americanos, pero no solo provenientes de Estados Unidos, sino de naciones como México, Perú, entre otros. 

    Martín Santaella. Foto: ©Paco Gramonti/Forbes México.
    Martín Santaella. Foto: ©Paco Gramonti/Forbes México.

    “El sistema ha cambiado en Europa, ha incrementado el turismo y el turismo que va de todas partes del mundo. Esa gente anda caminando, conociendo y a veces no le da tiempo para estar consumiendo en restaurantes que te tardan dos horas a más (en atender), entonces hay una necesidad de tener productos más rápidos, nuevos y diferentes a los que ellos manejaban, les queda muy bien la comida rápida. Tener un buen tiempo de entrega para comer es algo que nos trae ocupados”, explica. 

    Este sueño de abrir en Europa no es nuevo, las ganas surgieron hace una década. “Los momentos en que las personas pueden aceptar un producto mío no era hace 10 años, pero ahorita está la apertura y más porque ya se han ido empresas americanas a aperturar unidades y han sido muy exitosas”, dice. 

    Pero eso no fue lo único que cambió, también la implementación de la tecnología dentro de la atención al cliente. “De tener tanta gente atendiendo a cambiarlo por máquinas para que tú pidas, tú pagues y te entreguen o recojas el producto, eso es algo que estamos haciendo actualmente”, menciona.

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    Santaella explica que está cambiando a un sistema más automatizado donde la gente pueda pedir, pagar y la orden aparezca directo en la cocina, por lo que están trabajando en tener el producto más rápido, contar con comida precocinada, así como menús más visuales para que se pueda ver toda la oferta de comida y de bebidas que tiene.

    “Yo siempre he dicho que el negocio tiene vida, hay que escuchar lo que nos pide, si es una actualización de cosas, hay que hacerla, cambio de colores o de menú, cambio de productos. Si no el negocio, muere. Hay que tenerlo activo. Es como una persona, como un hijo”, sentencia.

    Sin embargo, no dejarán de lado la atención humana, pues contarán con garroteros, es decir, personal encargado de levantar el producto, que darán atención en caso de que el comensal requiere algo más. “Pero la intención es que la gente pida en barra o vaya a la máquina a pedir y pague. Esa es la tendencia de muchas empresas en Estados Unidos”, menciona Santaella, una intención que también planea traer este año a algunas unidades en México.

    Martín Santaella reconoce que lo más retador ha sido adaptarse a la política del viejo continente, a los espacios, a la forma de vivir, el tema del banco y el fisco, pero “a eso vamos, somos camaleones y nos vamos a adaptar”, sentencia.

    A diferencia de cómo se dio la expansión en México a través del modelo de franquicia, para el crecimiento internacional la estrategia de Santaella es por alianzas o sociedades, como en el caso de Francia y Holanda que será con un socio, algo que continuará replicando en otros países.

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    “Una de las cosas que yo he visto y que tengo que hacer es tener un socio de país, supervisores que hagan nuestro concepto ad hoc a lo que queremos, pero con las tablas o el alineamiento del país. Eso lo hemos hecho con Guatemala y Panamá, y cada país va a hacer lo mismo (con el objetivo) de cuidar mejor la marca y cuidar mejor los estándares de calidad. Hemos visto que en cualquier país, bajan los estándares de calidad porque no está la marca muy presente”, comenta.

    El sabor del negocio

    El gusto por la cocina de Martín nació de la mano de su mamá cuando apenas tenía seis años. “Mi mamá cocinaba muy bien y muy variado y yo le ayudaba. Ante siete hermanos, me gustaba mucho cuidarla y ayudarle en lo que me pidiera, y lo iba aprendiendo, pero también lo hacía con cierta ventaja, pues si me ponía a desmenuzar carnitas, me echaba [un bocado] de vez en cuando”, recuerda con una sonrisa en el rostro.

    Ese gusto por la cocina ha sido el ingrediente para tener la receta del éxito. Santaella explica que la empresa tiene un candado de seguridad para que funcione bien y se diferencie de la competencia: “hemos cuidado mucho los pasos a seguir, el producto, el sabor, las salsas son propias, son los sabores hechos en casa para las tiendas, [pues] muchas marcas compran salsas a diferentes empresas”, detalla.

    Y agrega: “cuido mucho que [las recetas] puedan ser repetidas por la gente, trato de no trabajar con vinagre, de no trabajar con ciertos productos que dañan el estómago, de no meter productos que tengan sorpresas, como esos productos energéticos que hay en el mercado. Me gusta no soltar nada que se ponga a la venta si no lo pruebo. Si yo hago calidad, voy a estar tranquilo”. 

    Pero sabe que en esta industria no basta tener buena sazón, también un buen oído. “Todo lo que hemos hecho ha sido por petición de la gente”, comenta, como volver al negocio una franquicia.

    Foto: Wings army.
    Foto: Wings army.

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    “Somos una franquicia que nos hemos adaptado a la economía y a la situación de México, y estoy hablando de pandemias, cambio de dólares, productos importados, de mejorar la parte de nóminas, la parte de los chavos y tenerlos mejor pagados, etc”, afirma.

    Algo que le ha ayudado dentro del modelo de franquicias es realizar un plan que contemple cómo poder llegar el producto correctamente y que la gente coma el mismo sabor en cualquier parte de la República y también cruzando las fronteras.

    Así como estructura, capacitación, supervisión, un sistema que pueda controlar los movimientos del restaurante, comunicación con el franquiciatario, entre otras. “Nos gusta hacerlo y hacerlo bien, pero también damos libertad de que puedan ellos dar ideas para seguir creciendo, metiendo productos diferentes, siempre haciendo pruebas”, explica.

    Sin embargo, uno de los retos que se ha enfrentado en los 20 años que lleva en el mercado es la logística de los productos para que lleguen a todas partes del país debido a la inseguridad. Santaella señala que no han podido abrir en Acapulco, mientras que en lugares como Guerrero, Tamaulipas y Chihuahua se han visto en la necesidad de cerrar.

    “Hay lugares donde nos piden dinero también, tenemos que, si no nos ayuda la seguridad de los municipios o de las ciudades, pues tenemos que optar por darle seguimiento a eso. No nos gusta, pero tenemos que hacerlo. Pero ya cuando hay peligro de la gente, preferimos cerrar”, comenta.

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    La preocupación por la seguridad no es un tema menor, de acuerdo con el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, México tiene 20 de las 50 ciudades más violentas del mundo, es decir, al menos un 40% de estas. Colima, Acapulco, Manzanillo y Tijuana, se encuentran en el top 5, tan solo después de Puerto Príncipe, Haití. Con lo anterior, en 2024, el país alcanzó su máximo histórico en el ranking. 

    En el caso de Sinaloa, con la reciente ola de violencia que ha vivido el estado, Santaella explica que busca ayudar a los franquiciatarios. “Estamos pensando qué hacer para ayudarlos porque no es lo mismo que vendían cuando estaba normal a como está ahorita, tenemos que echarnos una revisión, qué es lo que está ocurriendo y si hay que cerrar no pasa nada, no penalizamos porque entendemos las circunstancias”, dice.

    El futuro

    Martín Santaella busca seguir innovando en el mundo restaurantero, como por ejemplo seguir creando conceptos de mar o de comida alemana, pero también incursionar, más adelante, en el retail con otras presentaciones y tamaños de sus productos.

    Así como participar en festivales de música y deportivos, como en el Mundial de Futbol 2026 que se llevará a cabo en México, Estados Unidos y Canadá. “Apoyar a que tengan un buen servicio la gente que venga, se lleven un buen sabor de boca de México dándoles productos buenos y buen servicio”, comenta.

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    Aunque al inicio soñaba con tener un restaurante, hoy quiere que las aperturas de Wings Army se hagan al infinito y tiene fe en que lo puede lograr. “Con la ayuda de Dios quisiera abrir y abrir unidades para que la gente pueda probar lo que hacemos. Me gustaría verme en todas partes y me gustaría verme mucho ayudándole a la gente de menos recursos, capacitarla para que opere unidades”, afirma.

    Pero también buscará seguir haciendo lo que ama. “Enamórate de lo que haces y conquista a la gente. [Nosotros] no vamos a parar nunca de hacer lo que hacemos porque estamos enamorados de lo que hacemos”.