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    Se avecina la llegada de la Copa del Mundo de la FIFA en la que los países sede no solo compiten por la gloria del fútbol, también compiten en el tablero fiscal en el que México, Estados Unidos y Canadá comparten la organización del torneo más grande en la historia del fútbol hasta ahora, donde participarán 48 selecciones en más de 100 partidos.

    En materia tributaria cada país organizador eligió “jugar” de manera distinta; México se convirtió en el único de los tres países anfitriones que le brindó a la FIFA una exención fiscal completa a nivel nacional, el Gobierno Federal aún no ha aclarado si ese movimiento fue para no arriesgarse a perder su lugar como anfitrión o es un sacrificio recaudatorio para impulsar la economía nacional.

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    La verdad sobre este pacto fiscal

    Es importante conocer todos los pormenores de este “sacrificio fiscal” y, para ello, tenemos que ir una década atrás. En enero de 2018, durante la administración de Enrique Peña Nieto, a través de la Secretaría de Gobernación se firmó un documento de 93 páginas titulado Garantías Gubernamentales, en el contexto del Libro de Candidatura de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Dicho acuerdo contemplaba beneficios fiscales con vigencia de 10 años (2018-2028) en materia de exención del IVA e ISR de contribuciones locales e, incluso, de servicios públicos sin costo para la FIFA.

    Es importante mencionar que este acuerdo fue reconocido por la presidenta Claudia Sheinbaum, su gabinete logró renegociar los plazos, acotando los beneficios fiscales únicamente al ejercicio fiscal 2026, reduciendo el alcance original de una década a solo un año.

    Lo anterior nos permite comprender porqué la mayoría de las obras, remodelaciones e inversiones en infraestructura y servicios ligados con la fiesta del fútbol comenzaron a inicios del año, ocasionando caos vial, cierres de calles y avenidas, entre otros problemas.

    Los beneficiarios de este pacto

    Con La Miscelánea Fiscal 2026 publicada el 28 de diciembre de 2025 en el Diario Oficial de la Federación se estableció un mapa preciso de las obligaciones en uno de sus capítulos, estos son algunos puntos relevantes:

    FIFA, Confederaciones y sus subsidiarias

    Están completamente exentas del cumplimiento de obligaciones fiscales relacionadas con el torneo, es decir, el pago, traslado, retención y recaudación de impuestos. Dichas exenciones abarcan el organismo matriz, sus subsidiarias constituidas en México para la ejecución operativa y las Confederaciones que son parte de la FIFA.

    Jugadores extranjeros

    Lo más interesante y uno de los puntos que más polémica ha generado en los especialistas: Los futbolistas internacionales no están exentos del Impuesto Sobre la Renta, de acuerdo con la firma jurídica Basham, los jugadores deberán aplicar la tasa del 25% sobre ingresos brutos o del 35% sobre ingresos netos, proporcional a los partidos que su selección dispute en territorio mexicano, teniendo como fecha límite el 19 de agosto de 2026 para cumplir con los pagos de esas obligaciones fiscales.

    Prestadores de servicios FIFA

    Las empresas con contrato directamente con la FIFA para proveer productos o servicios para el mundial tienen trato preferencial en materia de IVA e IEPS, pero sí deberán pagar ISR sobre los ingresos recibidos. En este punto, se consideran empresas proveedoras de servicios de alojamiento, transporte, logística, producción y soporte de eventos.

    Emisora oficial del evento

    La empresa designada por la FIFA para la producción de contenido audiovisual y los derechos de transmisión no accede a la exención del ISR, lo cual es otro punto polémico al pacto fiscal para el mundial debido a que los derechos de transmisión representan uno de los ingresos más fuertes para la FIFA que controla todo en eventos de esta magnitud, desde la venta de boletos, la gestión en los estadios, los patrocinios y la venta de derechos de transmisión. Para el ciclo 2019-2022 que incluyó el Mundial de Catar 2022, se generaron ingresos superiores a los 7,500 millones de dólares en venta de derechos de transmisión.

    Recuerda que “Contante y Sonante” es la sección de opinión de +Dinero. Puedes leerla aquí.

    Personal técnico temporal y voluntarios

    Las personas extranjeras que ingresen a México entre el 7 de mayo y el 19 de agosto de 2026 bajo un régimen temporal de trabajo vinculado al torneo, así como los voluntarios, operan bajo un esquema especial del SAT con reglas particulares de ISR e IVA. Sus apoyos económicos, reembolsos y beneficios en especie tienen trato diferenciado.

    El impacto esperado en la recaudación

    Una de las preguntas clave de muchos especialistas en finanzas públicas es: ¿cuánto dejará de recaudar el país y cuánto ganará a cambio? Y esto genera otras interrogantes debido a la situación actual nacional:

    ¿Es solo por el Mundial que el Gobierno está haciendo algunos arreglos?; ¿podrá México brindar garantías de seguridad y de logística para albergar el Mundial de Fútbol?; si la apuesta fiscal es positiva, ¿esos ingresos se usarán para el bien de los mexicanos o para seguir financiando apoyos sociales que tienen sobreendeudado al país?

    Las respuestas no son simples, desde el lado del sacrificio fiscal México está renunciando a gravar los ingresos operativos de la FIFA, sus subsidiarias y sus socios directos durante el ejercicio 2026.

    Está comprobado que el ciclo comercial de un Mundial representa miles de millones de dólares en ingresos para la FIFA que, cabe mencionar, opera como una asociación sin fines de lucro bajo legislación suiza que, además, representa al evento deportivo más esperado y visto en el mundo donde el torneo llegará a una audiencia global potencial de cerca de 6,000 millones de espectadores.

    Deloitte proyecta que el 65% de los visitantes internacionales tiene la intención de regresar a México en los próximos cinco años, lo que podría traducirse en 240 millones de dólares adicionales a la economía nacional por turismo de repetición.

    Por el lado de los ingresos, el panorama es considerablemente más robusto. Deloitte proyecta una derrama económica total superior a 4,050 millones de dólares para México, equivalente al 0.14% del PIB nacional. Este flujo activa sectores de alta recaudación indirecta: turismo, gastronomía, retail, transporte y entretenimiento, que generan IVA, ISR de personas físicas y contribuciones patronales a la seguridad social.

    La Secretaría de Turismo, la ANPEC y Coparmex convergen en una estimación de derrama nacional superior a los 60,000 millones de pesos, con proyecciones desagregadas que apuntan a 20,000 millones de pesos en hospedaje, cerca de 10,000 millones en restaurantes y un incremento del 14% en ventas del pequeño comercio, equivalente a 8,500 millones de pesos adicionales. BBVA México, por su parte, calcula que el evento sumará 0.3 puntos porcentuales al crecimiento económico del país.

    El impacto al público en general

    Los mundiales se han convertido en eventos que catapultan la economía de los países anfitriones, el éxito de los eventos depende en gran medida de los aficionados que se presentarán en los estadios y que seguirán los partidos en las diversas plataformas digitales.

    El verdadero impacto para analizar debería concentrarse en el contribuyente y, además, aficionado que invierte y espera la fiesta mundial del fútbol, aquellos negocios también que desean aumentar sus ventas e ingresos para esas fechas y para quienes, en este caso, no hubo exenciones ni beneficios fiscales para los que mueven la economía día con día.

    La congresista mexicana Claudia Anaya lo explicó con franqueza en entrevista con ESPN: ‘El que menos tiene es el que más tiene que dar para tratar de traer el paquete.’ 

    México apostó su ficha fiscal precisamente porque carecía del argumento de infraestructura de primer nivel que sí tienen los estadios estadounidenses. La exención fue la moneda de cambio para garantizar los 13 partidos en territorio nacional, incluido el partido inaugural en el Estadio Azteca —la única ciudad en el mundo que inaugura la Copa del Mundo por tercera ocasión.

    El impacto económico del torneo se distribuye de forma extendida a lo largo del tejido social mexicano. Se estima que entre 20% y 25% de los mexicanos verán los partidos en bares y restaurantes, generando cerca de 563 millones de dólares adicionales en ese sector. En un ecosistema donde el 95% de los más de 206,000 establecimientos de alimentos y bebidas del país son negocios independientes, el efecto multiplicador es considerable.

    Para el pequeño comercio, el impacto puede ser transformador. La ANPEC estima que en México existen más de 1.2 millones de puntos de venta de pequeño comercio, de los que dependen aproximadamente dos millones de personas. La concentración de visitantes en zonas aledañas a los tres estadios sede —Azteca en Ciudad de México, Akron en Guadalajara y Banorte en Monterrey— generará una demanda sostenida durante las semanas del torneo.

    En materia de empleo, la Copa del Mundo 2026 tiene el potencial de crear más de 112,000 plazas temporales en construcción, turismo y servicios. La CANIRAC, por su parte, estima entre 12,000 y 14,000 empleos temporales solo en el sector restaurantero. Estas cifras adquieren mayor relevancia en un contexto en que México enfrenta presiones en el mercado laboral informal.

    La arquitectura fiscal del Mundial 2026 en México es, en esencia, una apuesta de Estado. Al sacrificar recaudación directa sobre los ingresos de FIFA y sus socios, México compra acceso a un flujo económico de 4,050 millones de dólares, empleos temporales, visibilidad internacional y la posibilidad de convertirse en destino recurrente para mega eventos globales.

    El riesgo existe: los beneficios fiscales acotados solo al ejercicio 2026, gracias a la renegociación del gobierno Sheinbaum, limitan la exposición del erario. Y la condición de excluir a empresas con adeudos fiscales introduce un principio de responsabilidad que no existía en el acuerdo original de 2018. 

    Que los jugadores extranjeros sí tributen en México —al 25% o 35% sobre sus ingresos del torneo— es también una señal de que la exención no es un cheque en blanco. Lo que el Mundial 2026 pone sobre la mesa es una pregunta estructural que México deberá responder en los próximos años: ¿cómo puede un país en desarrollo competir por los grandes eventos globales sin comprometer su soberanía fiscal? La respuesta, por ahora, está en el campo de juego.

    L.C.P. y F. Sergio Alberto Morales Zaldivar es socio del Colegio de Contadores Públicos de Méxicoemprendedor y conferencista. 

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