La importación de carne de Brasil, Nicaragua, Argentina y Uruguay no ha bajado los precios del alimento ni ha beneficiado al mercado mexicano, al contrario, ha subido, alertó la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG).
“La apertura de importaciones, por sí sola, no se traduce automáticamente en beneficios para el consumidor y el diferencial no llega a la mesa de los hogares, se queda en los márgenes de los intermediarios y los grandes comercializadores”, declaró el organismo a cargo de Homero García de la Llata.
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Entre 2022 y 2025, bajo el esquema de Licencia Única Universal del APECIC, las importaciones de carne brasileña pasaron de aproximadamente 5 mil toneladas anuales a más de 120 mil toneladas, un incremento de más de 2 mil por ciento en tres años, expresó la entidad privada.
“Esta avalancha de producto importado no redujo el precio al consumidor: Desde la firma del APECIC en 2022 y a lo largo de la vigencia del PACIC, el precio de la carne de res al consumidor no ha disminuido”, apuntó.
Aún y con una mayor importación de carne se han registrado alzas sostenidas de 17.4 por ciento en 2025 según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi); mientras que cortes como chuletas y costillas subiendo casi 20 por ciento en el mismo periodo, mientras que en el bistec de res acumuló un encarecimiento de 17.6 por ciento el año pasado, puntualizó el CNOG.
La Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas exigió a la Procuraduría Federal del Consumidor vigilar con urgencia los márgenes de los grandes comercializadores.
“La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) debe ejercer una vigilancia estricta sobre los márgenes de comercialización a lo largo de toda la cadena cárnica”, manifestó.
Mientras el productor recibe precios históricamente bajos por su ganado en pie, el precio al consumidor se ha mantenido en sus niveles máximos en una década, declaró.
“Alguien está acumulando ese diferencial, hoy se necesita identificar quién, cuánto y por qué es una responsabilidad pública que no puede postergarse”, manifestó.
Los 750 mil productores afiliados a la CNOG, dijo el organismo, respaldaron los esfuerzos del gobierno de Claudia Sheinbaum para proteger la economía de los hogares mexicanos y contener el alza en los precios de la canasta básica.
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“Compartimos la preocupación que motivó el anuncio del 16 de abril de 2026 en Palacio Nacional y celebramos que se mantenga el diálogo entre el sector privado y el Ejecutivo Federal”, expresó.
La CNOG agregó que entiende que la inflación, que se ubicó en 4.59 por ciento en marzo de 2026, afecta directamente el bolsillo de millones de familias, y que la carne de res, con un alza acumulada de 17 por ciento en el último año, es uno de sus componentes más visibles.
“Saludamos la voluntad de las empresas del sector cárnico de comprometerse con precios más accesibles para el consumidor”, enfatizó.
La CNOG consideró que la reducción de precios al consumidor debe ser consecuencia directa de la disminución de los márgenes de comercialización de los grandes intermediarios, no de una disminución adicional en los precios que reciben los productores primarios de ganado bovino.
“Mientras el bistec en el anaquel de los supermercados cuesta entre 215 y 235 pesos por kilogramo, el productor recibe en promedio entre 68 y 87 pesos por kilogramo de becerro en pie (hasta 14 por ciento menos de lo que recibía en 2025), eso es una diferencia que revela dónde se concentra el margen y dónde debe buscarse el espacio para la reducción de precios”, detalló.
Ante este panorama de sobreoferta interna, la CNOG exigió que el cupo de importación de carne bovina libre de arancel fijado en 70 mil toneladas para 2026 mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación, se mantenga sin ampliación alguna.
“Permitir importaciones adicionales en este momento sería contraproducente, porque agravaría la sobreoferta en el mercado nacional, hundiría aún más los precios al productor y traslada el costo del control inflacionario hacia las familias ganaderas, que son también familias mexicanas con derecho a una vida digna”, dijo.
Desde mayo de 2025, agregó, la frontera de Estados Unidos permanece cerrada al ganado bovino mexicano como consecuencia de la plaga del gusano barrenador.
“Esta emergencia sanitaria ha dejado retenidos en territorio nacional más de un millón 200 mil cabezas de ganado bovino que en condiciones normales se habrían exportado; el resultado ha sido devastador para los precios al productor, especialmente para Sonora, Durango, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas, además, el precio del becerro ha caído hasta 40 por ciento respecto a los niveles que se habrían obtenido en el mercado de exportación”, consideró.
El costo de oportunidad acumulado para el sector se estima entre mil 200 y mil 552 millones de dólares, indicó.
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El organismo añadió que al cierre de 2026, el millón 200 mil millones de cabezas representarán una oferta adicional de aproximadamente 400 mil toneladas de carne de res para el mercado interno.
“Esto es 18 por ciento de carne adicional para el mercado mexicano, un volumen que estará por encima de los niveles históricos, esto significa que México ya cuenta hoy con la oferta nacional necesaria y suficiente para satisfacer su demanda interna sin necesidad de recurrir a importaciones adicionales”, mencionó.






