Déjame contarte una historia.
Cuando era joven era tímido. Veía a los chicos populares de la escuela y veía a las chicas bonitas. Y, para ser sincero, sentía un poco de envidia. Parecía que ellos estaban viviendo una vida más interesante que la mía. Tenían amigos, se conocían entre ellos y se movían con seguridad. Yo quería ser parte de ese mundo. Quería tener más amigos, conocer gente interesante y vivir más experiencias.
Pero había un problema: me daba miedo acercarme.
Mi mente siempre encontraba una buena razón para no hacerlo. “¿Y si me rechazan?”, “¿y si hago el ridículo?”, “¿y si no quieren hablar conmigo?”. Y así pasó un tiempo.
Hasta que un día me cansé. Me cansé de ver la vida pasar enfrente de mí. Me cansé de ser espectador.
Así que decidí hacer algo diferente.
Empecé a acercarme a los chicos populares y decirles algo muy simple: “Hola, soy Mac. Me gustaría ser tu amigo”. A veces me rechazaban, pero muchas veces no.
Con las chicas bonitas hacía algo parecido. Siempre me han llamado la atención los ojos de las personas, así que me acercaba y les decía: “Tienes unos ojos muy bonitos. ¿Te gustaría ser mi amiga?”. Y pasó exactamente lo mismo. Algunas veces me rechazaban. Muchas veces no.
Y fue ahí donde aprendí una lección que me ha acompañado toda la vida:
El miedo exagera
Nos hace creer que las cosas serán mucho peores de lo que realmente son. Nos cuenta historias que parecen reales, pero que muchas veces sólo existen en nuestra cabeza.
Con los años entendí que aquello no se trataba de hacer amigos o de hablar con una chica bonita. Se trataba de algo mucho más importante. Se trataba de aprender a dirigir mi propia vida.
Porque el día que dejamos de escuchar al miedo y empezamos a actuar, dejamos de ser espectadores.
Y empezamos a vivir.
Con los años descubrí algo curioso. La mayoría de las personas piensa que las grandes diferencias en la vida vienen de la inteligencia, los contactos o el talento. Yo no estoy tan seguro.
He conocido personas brillantísimas que nunca se atrevieron a salir de su zona de confort. Y he conocido personas perfectamente normales que construyeron vidas extraordinarias porque desarrollaron el hábito de caminar hacia aquello que les daba miedo.
En los negocios ocurre exactamente igual. Las oportunidades, las relaciones, los clientes y los proyectos más importantes rara vez llegan a quienes esperan sentirse listos. Llegan a quienes se atreven a dar el paso.
Déjame compartirte cinco ideas que me han ayudado a hacerlo una y otra vez.
Lee más: El lado oscuro de la abundancia
1. Acércate a aquello que te da miedo
La mayoría de las personas esperan sentirse seguras antes de actuar. Rara vez funciona así.
Si algo he aprendido es que muchas de las mejores cosas de la vida están al otro lado de una pequeña dosis de miedo. Una conversación. Una amistad. Una oportunidad. Un proyecto. Una relación.
La próxima vez que algo te intimide, pregúntate:
¿Y si esto sale bien?
2. Deja de pensarlo tanto
El miedo vive en la imaginación. La acción vive en la realidad.
Cuando pensamos demasiado, nuestra mente empieza a inventar historias. Cuando actuamos, descubrimos lo que realmente sucede.
La confianza no aparece antes de actuar. La confianza aparece después. Primero das el paso. Luego descubres que podías hacerlo.
3. Cuida la historia que te cuentas
Todos tenemos problemas. Todos vivimos rechazos. Todos atravesamos momentos difíciles.
La diferencia no está en lo que nos sucede. La diferencia está en lo que nos decimos acerca de ello.
Puedes decir: “Qué mala suerte tengo”.
O puedes decir: “¿Qué me está enseñando esto?”.
Una historia te quita fuerza. La otra te ayuda a crecer.
4. Encuentra el aprendizaje
La vida no siempre hace lo que queremos. A veces nos da exactamente lo contrario.
Y aunque en el momento no lo entendamos, muchas de las cosas que más nos hicieron crecer llegaron disfrazadas de problema.
Mirando hacia atrás, algunas de las experiencias más difíciles de mi vida terminaron trayendo consigo fuerza, sabiduría, compasión o propósito. Muchas veces es precisamente aquello que jamás hubiéramos pedido lo que termina formándonos.
Con el tiempo he descubierto que casi toda experiencia trae una lección.
La pregunta es si estamos dispuestos a buscarla.
También lee: Lo invisible que nos habita: familia, humanidad y el espejo que estamos creando
5. Relájate un poco
Esta es una lección que sigo aprendiendo.
No todo merece nuestra preocupación. No toda crítica merece una respuesta. No toda batalla vale la pena.
Aprende a reírte de ti mismo. Aprende a dejar ir. Aprende a decir “qué interesante” y seguir adelante.
La vida se disfruta mucho más cuando dejamos de cargar el mundo sobre nuestros hombros.
También descubrí algo que nunca esperaba.
Cuando uno deja de esconderse detrás del miedo, empieza a ocurrir algo curioso.
La gente comienza a acercarse.
Aparecen amistades.
Aparecen mentores.
Aparecen oportunidades.
Aparecen clientes.
No porque uno sea más importante.
Sino porque la confianza es atractiva. La curiosidad es atractiva. La energía de alguien que está dispuesto a crecer es atractiva.
Poco a poco te conviertes en una especie de imán para las personas y experiencias que pueden enriquecer tu vida.
Al final, sólo controlamos dos cosas:
Lo que pensamos y lo que hacemos.
No controlamos la economía. No controlamos a otras personas. No controlamos lo que la vida pone frente a nosotros.
Pero sí controlamos nuestra respuesta.
Y ahí es donde empieza el verdadero liderazgo.
Por eso quiero dejarte con una invitación.
Piensa en esa conversación que has estado postergando. En ese proyecto que te emociona y al mismo tiempo te asusta. En esa persona que admiras y con la que te gustaría hablar. En esa decisión que sabes que debes tomar.
Hoy puede ser un buen día para dar un paso al frente.
Acércate a ese fantasma que te ha estado acompañando y míralo de cerca. Puede que descubras, como descubrí yo hace muchos años, que era mucho más pequeño de lo que parecía.
Porque el miedo exagera.
La vida, en cambio, suele ser mucho más generosa de lo que imaginamos.
Mi deseo para ti es que aprendas a disipar el fantasma del miedo, a tomar el control de las historias que te cuentas y a construir, paso a paso, una vida que no sólo admires desde lejos.
Una vida que te encante vivir.
Y todo empieza exactamente igual que empezó para aquel joven tímido hace tantos años:
Con un paso al frente.
Ten un gran día.
Sobre el autor:
Mac, visionario emprendedor y líder de opinión en cómo construir el futuro en el cual nos dará gusto vivir. Enseña a empresas, asociaciones y gobiernos a enfrentar mejor el futuro, asumir su grandeza, y hacer una diferencia en el mundo.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado










