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    Cuando algo no está en el presupuesto de Lauren Thorpe, ella dice justo eso. Thorpe practica el “presupuesto ruidoso” — una tendencia en la que la Generación Z discute abiertamente lo que pueden o no pueden permitirse para frenar el gasto sin vergüenza. “Hablo de dinero con la gente para que conozcan mis límites y posición”, dice Thorpe.

    Para Thorpe, una recaudadora comunitaria de 28 años con sede en Sheffield, Inglaterra, presupuestar no consiste en no gastar nunca dinero, sino en hacerlo de forma más intencionada. Si algo se sale del presupuesto, Thorpe sugiere una alternativa más asequible. Si la invitan a un pub, puede sugerir salir a pasear o quedar después. En las comidas con amigos o familia, puede que opte por saltarse una botella de vino compartida y simplemente beber agua. “No suelo decir que no a muchas salidas sociales”, dice. “Solo planifico mis salidas una o dos veces al mes.”

    Thorpe gana 2,743 dólares al mes y destina 869 dólares a las facturas del hogar. Ella se queda con 669 dólares para gastar sin sentir culpa y destina el resto a ahorros e inversiones.

    Un gasto importante que ha reevaluado recientemente es ir a la peluquería — un viaje que normalmente le costaría 120 dólares cada ocho semanas y que hacen todas las mujeres de su familia. “Yo solo pensaba, ‘¿Qué estoy ganando realmente con esto?'”

    Thorpe atribuye a un presupuesto ruidoso haberla ayudado a ahorrar para ahorrar y pagar el coche. Según ella, “Puedes tener lo que quieras, pero no puedes tenerlo todo.”

    La tendencia general

    Un reciente informe de Bank of America sobre los hábitos económicos de la Generación Z estadounidense (18-29) encontró que el 42% practica un “presupuesto ruidoso”, contando abiertamente a sus amigos qué salidas sociales pueden o no pueden permitirse. El informe también encontró que el 75% toma medidas activas para ahorrar dinero al hacer planes sociales.

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    Catherine Valega, fundadora de Green Bee Advisory, una firma boutique de gestión de riquezas e impuestos con sede en Massachusetts, apoya la forma en que la Generación Z habla más abiertamente sobre el dinero.

    Para que su dinero llegue más lejos, dice, los jóvenes deberían priorizar el ahorro antes de gastar en compras discrecionales. Valega recomienda ahorrar para un fondo de emergencia y, al mismo tiempo, presupuestar espacio para diversión y nuevas experiencias. “Cada persona tiene una tolerancia diferente hacia lo que es importante para ella y dónde valora ese gasto”, dice.

    Ser honesto sobre tus límites económicos puede reducir la presión para gastar de más. Thorpe dice que su enfoque de presupuestos exagerados le ayuda a evitar la obligación de gastar de más.

    Presupuesta tanto para el disfrute como para lo esencial. Valega dice que la disciplina financiera no significa eliminar la diversión; Solo hay que hacerlo de forma responsable.

    Gasta intencionadamente, no por presiones sociales. Para Thorpe, presupuestar no tiene tanto que ver con la privación y más con elegir dónde su dinero tendrá mayor valor. “No quiero que nadie piense que no gasto mi dinero porque lo hago”, dice. “Simplemente lo gasto en cosas en las que quiero gastarlo.”

    Con información de Reuters

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