El cuidado, esa labor no remunerada e invisibilizada, sostiene al país como una infraestructura subterránea. Sin ese trabajo, en más de un 80 por ciento realizado por mujeres, la economía se desplomaría: pararían escuelas, hospitales, oficinas, bancos, mercados, maquilas.
Aunque no se contabiliza de manera formal en el PIB, tiene cifras, peso, impacto. Según el Inegi, su valor representa entre el 22 y el 27 por ciento del Producto Interno Bruto. Tan solo en 2022 ascendió a 6.8 billones de pesos, más que el sector manufacturero y el comercio.
Las mujeres, y en especial las madres, trabajan jornadas dobles y triples sin salario, sin descanso ni prestaciones. Ese esfuerzo permite que otros sectores florezcan. De acuerdo con estimaciones de Oxfam, el trabajo de cuidados no remunerado realizado por mujeres y niñas en el mundo tiene un valor aproximado de 10.8 billones de dólares al año.
Un cálculo con mucha seguridad corto al considerar que esa labor no existe en la contabilidad nacional. El indicador macroeconómico se construye aún en la ignorancia de la base de la pirámide.
Permitir a las madres liberarse de parte de esa carga es una inversión estratégica. El Banco Mundial señala que aumentar la participación laboral femenina en América Latina podría elevar el PIB regional hasta en un 14 por ciento.
Aquí es donde la política puede hacer historia. La Presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado un sistema nacional de cuidados, un entramado de apoyos para cuidadoras, servicios públicos gratuitos y corresponsabilidad familiar. No se trata solo de aliviar la carga, sino de redistribuirla entre el Estado, el mercado y los hogares.
En la Ciudad de México, la Jefa de Gobierno Clara Brugada conoce bien el terreno. Las Utopías, espacios integrales donde el acceso a la cultura, deporte y atención colectiva se cruzan, son la base para edificar un sistema público de cuidados.
La economista Nancy Folbre, cuyos estudios se centran en la relación entre la economía y la familia, el trabajo fuera del mercado y la economía de cuidado, desarrolla el concepto de “care capital” en referencia al valor acumulado generado cuando se cuida a una persona (un niño, un enfermo, un anciano), ya que eso produce bienestar, salud, educación y funcionalidad en el largo plazo. Capital indispensable que no tiene precio de mercado.
Las madres no solo necesitan flores, requieren también su tiempo. Este 10 de mayo, la verdadera celebración está en la voluntad institucional y cívica de impulsar una economía del cuidado.
Sobre el autor:
Salvador Guerrero Chiprés es Coordinador General del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México.
X: @guerrerochipres
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Twitter: @C5_CDMX
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