Tras 20 años de trabajo en la empresa familiar de joyería, Gabriel Suárez cambió las joyas por el brillo del arte. Y es que el ejecutivo español decidió fundar un proyecto bajo el nombre de “Lucha de gigantes”.
Lucha de gigantes es un proyecto de producción, comercialización, resguardo y difusión del arte, que lleva el nombre del tema compuesto por Antonio Vega, compositor y cantante español. El propósito es romper los prejuicios alrededor de las artes plásticas y hacer que las personas de todas las edades se acerquen a las obras, como una forma de “deslocalizar el arte”.
“Durante los primeros casi 3 años, nunca hemos hecho un proyecto dentro de una galería, sino han sido dentro de tiendas, hoteles, lugares donde la gente se sentía más cómoda que en una galería. Eso nos está ayudando a romper esos prejuicios. Nos hemos hecho de una pequeña comunidad, sobre todo en Madrid, que es donde más proyectos hacemos, pero también en Santo Domingo, en República Dominicana”, explica, en entrevista, Gabriel Suárez, curador y fundador de Lucha de gigantes.
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Gabriel se define como “una persona muy pasional” que vive con intensidad lo que hace, lo cual le impide trabajar en algo que no lo ilusione. y, durante 20 años de su vida, ha trabajado con su familia en el negocio joyero.
“Mi proyecto de arte para mí es muy ilusionante, le dedico muchísimo tiempo y muchísimo cariño y muchísima ilusión”, dice Suárez, quien también estudió periodismo.
El interés por el arte se dio de una forma casi natural. Durante 7 años, Gabriel fue director creativo de la joyería Suárez y la relación artistas del cine, la música, la literatura y, por supuesto, de las artes plásticas, lo llevaron a profundizar su pasión por las pinturas y la escultura, además de que el ambiente familiar era muy sensible a las manifestaciones de la belleza.
“Nosotros fomentamos también mucho la relación entre coleccionista y artistas, que no es muy habitual tampoco que se desarrolle con tanta intensidad como hacemos nosotros, y que haya esos encuentros […] Juntar al artista y al coleccionista es superpoderoso, porque, al final, conecta con la emoción, con todo lo que hay, con la cabeza y el corazón de un artista”, dice.
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Suárez tiene interés en profundizar los lazos de su proyecto con América Latina. En los próximos meses participará en un proyecto con El Palacio de Hierro en México, lo cual le permitirá seguir explorar nuevos caminos en territorio nacional.
Lucha de gigantes le ha dado grandes satisfacciones a Gabriel, como conocer al hermano del compositor de la icónica canción que da nombre a su proyecto, Carlos Vega, y participar tras bambalinas en la organización de un homenaje para Antonio en una sala de conciertos de Madrid. Y recuerda una anécdota ocurrida el año pasado, precisamente cuando él le dijo algo que le mostró el valor de las conexiones con el arte: “’Mira, Gabi, a mi hermano le han hecho muchos homenajes, pero este ha sido el más bonito que le han hecho nunca’. A mí se me puso la piel de gallina”.







