La cartera de bienes raíces de primera categoría de Saks Global podría convertirse en una pieza clave de negociación con los prestamistas, mientras el golpeado imperio de compras de lujo avanza en su reestructuración tras declararse en bancarrota.
El conglomerado estadounidense de grandes almacenes de alta gama se acogió al Capítulo 11 de protección por bancarrota el martes por la noche, apenas un año después de una adquisición cargada de deuda destinada a crear una potencia del lujo al reunir bajo un mismo techo a Saks Fifth Avenue, Bergdorf Goodman y Neiman Marcus.
Aunque Saks Global aseguró un paquete de financiamiento por 1,750 millones de dólares para mantener las operaciones durante el proceso de bancarrota, persisten las dudas sobre si el propietario de algunas de las cadenas de lujo más reconocidas de Estados Unidos podrá recuperarse.
Cerrar espacios comerciales de bajo rendimiento podría ser una estrategia clave para garantizar la supervivencia del negocio, señaló Brandon Isner, jefe de investigación minorista en Estados Unidos de la firma neoyorquina de asesoría inmobiliaria Newmark.
“Una de las formas de monetizar su portafolio sería mediante la opción de venta con arrendamiento posterior (sale-leaseback), donde Saks podría vender sus activos a un inversionista y luego arrendarlos para seguir generando ingresos con ellos, lo que le proporcionaría liquidez y le permitiría mantener sus tiendas en funcionamiento”, explicó Matt Weko, presidente de la división de bienes de consumo y servicios en la firma de asesoría en inversión inmobiliaria JLL.
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Saks Global opera alrededor de 125 tiendas que abarcan unos 13 millones de pies cuadrados (1.2 millones de metros cuadrados) en Estados Unidos, y posee o controla arrendamientos de terrenos en 39 de ellas, según documentos judiciales.
Su imperio minorista incluye ubicaciones privilegiadas en avenidas principales como Fifth Avenue en Manhattan y corredores de lujo en Beverly Hills, California, así como centros comerciales de primer nivel como Bal Harbour Shops en Florida, donde las tiendas de Saks y Neiman Marcus actúan como anclas de una oferta de alta gama.
La tienda insignia de Saks en Fifth Avenue no está incluida en la bancarrota, según los documentos. Saks Global arrienda el inmueble a una entidad separada, que mantiene una hipoteca de 1.250 millones de dólares y no figura entre los deudores.
“Tiendas oscuras”, las primeras en la lista
Los documentos presentados ante el tribunal dan pistas sobre los próximos pasos inmediatos del conglomerado.
Saks Global solicitó autorización judicial para cerrar aproximadamente cuatro tiendas que ya no están operando, conocidas comúnmente como “dark stores”.
Vender esas propiedades implicaría un descuento de entre 40% y 50% respecto a su “valor iluminado” (lit value), que considera el hecho de que la tienda esté abierta y en funcionamiento, según un asesor inmobiliario familiarizado con las discusiones sobre los activos de Saks y que ha evaluado la cartera.
Para mantener los estantes abastecidos, se espera que el minorista de lujo en dificultades priorice el pago a proveedores con el fin de convencer a las marcas de suministrar nueva mercancía, tras un año en el que más de 100 firmas suspendieron entregas, señalan expertos en bancarrota.
El paquete de financiamiento, aún pendiente de aprobación judicial, podría darle tiempo a Saks para preservar el valor de sus activos inmobiliarios y monetizarlos, en lugar de verse obligada a cerrar tiendas rápidamente con fuertes descuentos, en lo que se conoce como liquidaciones apresuradas o “fire sales”, indicaron analistas y expertos.
El problema de demasiados
Sin embargo, Saks y Neiman Marcus suelen ser tiendas ancla en los mismos centros de lujo, lo que genera competencia interna. En el centro comercial Galleria, en Houston, por ejemplo, Neiman Marcus comparte espacio con Saks en un complejo que alberga más de 400 tiendas y varias marcas de lujo, entre ellas Balenciaga, Louis Vuitton, Gucci y Bottega Veneta.
Estas ubicaciones conjuntas deberán revisarse y podrían estar entre las primeras en venderse mientras Saks evalúa su portafolio, señalaron analistas. Saks, Neiman Marcus y Bergdorf Goodman también enfrentan una competencia creciente de marcas de lujo como Louis Vuitton o Chanel, que apuestan cada vez más por tiendas propias.
“¿Por qué elegiría un comprador Saks en lugar de la boutique insignia de una marca, donde recibe beneficios VIP y experiencias inmersivas? El comercio multimarca solo funciona cuando el entorno agrega valor, y Saks no lo ha logrado”, afirmó George Gottl, chief creative officer, spatial design, en FutureBrand, firma que asesora a minoristas multimarca en diseño de tiendas.
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La rival de grandes almacenes y matriz de Bloomingdale’s, Macy’s, también está cerrando alrededor de 150 tiendas de bajo rendimiento, incluidas algunas en ubicaciones clave como la de Fulton Street, en el distrito de Brooklyn en Nueva York, para controlar costos e invertir en establecimientos con mejores retornos.
“Los propietarios de centros comerciales de categoría A estarían encantados de recuperar esos espacios. Reconvertir anclas de dos niveles en grandes locales divididos (como las tiendas de Primark y Dick’s House of Sport que abrirán en Newport Centre, Nueva Jersey) o en desarrollos de uso mixto puede revitalizar la combinación de inquilinos”, agregó Isner, analista minorista de Newmark.
Con información de Reuters
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