Enlaces rápidos

    Por: Julio Velázquez

    Recientemente alguien me comentó una frase similar a lo siguiente: entiendo que la tecnología es necesaria, pero cuál es el extra. A lo que yo contesté  —el extra está en tomar mejores decisiones de negocio basadas en datos, en la optimización de la infraestructura, en adoptar soluciones que permiten a las organizaciones reducir su impacto ambiental y en herramientas que impulsan la conexión entre las personas como forma de maximizar la co-creación que habilita nuevos modelos de negocio—.  En esta ocasión profundizo más sobre el último punto. 

    Contar con cinco, diez, cien o miles de trabajadores generando información nueva o pensando en un producto original por sí mismos traerá algunas buenas ideas para la organización, pero no se convertirá en algo transformador a menos que lo reúnas todo en un solo espacio y permitas que esa genialidad, así como esas ideas fugaces, se encuentren, se conecten y crezcan como si fuese una gran red de neuronas. Si pudiera resumir todo esto en una  frase sería: Empoderar a las personas hace la diferencia. 

    Hoy, se podría decir que crear esta capacidad de encuentro es sencillo. Si estás en la oficina convocas a una reunión para una lluvia de ideas, o si es de forma remota, agendas una videollamada con tus colaboradores desde sus casas o lugares de trabajo, incluso con aquellos que residen en otro país. Mientras esto ocurre, es posible crear un documento colaborativo y trabajar todos en él en tiempo real, hacer ajustes, acercar sugerencias, compartir comentarios, y ser apoyado por inteligencia artificial para completar párrafos,  para  llevar a texto las conversaciones de voz de una videoconferencia o para aceptar sugerencias de fórmulas en hojas de cálculo. En términos generales, aumentar la capacidad de ejecución y  ahorrar tiempo.

    Sin embargo aún existen muchas organizaciones que no dedican tiempo al pensamiento creativo. Mi experiencia me ha mostrado que usualmente esto es ocasionado por dos motivos: el primero es porque sus colaboradores están ocupados con procesos laboriosos, que aún no son automatizados con herramientas que permitan un flujo de trabajo rápido. El segundo es porque no existe una atmósfera que haga sentir cómodos a los empleados para expresar sus ideas, finalmente porque la cultura  de la colaboración de la empresa es secuencial y no en una co-creación paralela donde el potencial de todos los colaboradores es tomado en cuenta.  No obstante, es posible salir de cualquiera de estos casos.

    Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

    Para aquellas organizaciones que aún sufren con los procesos vale la pena recordar cuando hace 16 años, en 2006, Google lanzaba las primeras aplicaciones de colaboración, cuyo objetivo era ayudar a que trabajadores se comunicaran y compartieran información de manera eficiente. En ese momento, crear un documento como un reporte, era tener un mundo de versiones que viajaban de correo a correo y no siempre todos los involucrados tenían la última versión. Claramente era necesario un cambio, así que presentamos nuestros documentos y hojas de cálculo que se podían editar en conjunto, en tiempo real y en cualquier lugar, teniendo acceso todos a la versión más reciente en el momento en que se hiciera alguna modificación. Actualmente, hasta podemos tener una videollamada dentro de estos documentos y aprovechar las capacidades de inteligencia artificial para que estas llamadas puedan ser traducidas a diferentes idiomas, por ejemplo. 

    En el caso de que no haya una atmósfera que invite al intercambio de ideas es importante que como líderes reconozcamos que las personas tienen dudas y que van a cometer equivocaciones; así como ver el ensayo y error como un catalizador para desarrollar nuevas perspectivas y procesos innovadores. Es una realidad que cuando los trabajadores se sienten apoyados y escuchados tienen 3.5 más veces de probabilidad para contribuir al potencial innovador de una empresa. De allí la importancia de empoderar a cada colaborador de la organización a ser parte de la co-creación del cambio.

    Por otra parte, invertir en optimizar la colaboración de los trabajadores impacta económicamente a las organizaciones. Un estudio de Forrester encontró que el uso de suites de colaboración pueden generar, en tres años, beneficios de hasta 6.4 millones de dólares, de los cuales destaca que más de la mitad de este monto es impulsado por el aumento en la eficiencia y productividad.

    En resumen, aquellas personas que preguntan cuál es el extra de la tecnología están un paso más cerca de obtener ese beneficio adicional, pues han echado a volar su curiosidad sobre qué otra cosa se puede hacer y cómo más pueden transformar a sus organizaciones. Qué increíble será ver su futuro. 

    Suscríbete a Forbes México

    Contacto:

    Julio Velázquez, director general de Google Cloud México

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.