En la industria del cannabis, solemos hablar mucho sobre regulación, producción, exportación pero pocas veces reflexionamos con detenimiento cómo las nuevas generaciones están transformando el corazón mismo del mercado. Un artículo reciente resalta una tendencia disruptiva: la forma en que la Generación Z compra y consume cannabis está reconfigurando por completo el panorama del retail legal.
Históricamente, el consumo de cannabis ha seguido ciertos patrones relativamente predecibles: generaciones mayores buscando relajación o alivio (dolor, sueño), y millennials gravitando hacia productos tradicionales como flor, mezclados con edibles o vapeos.
Pero la Generación Z no entra simplemente para “colocarse”: su aproximación es intencional. Muchos jóvenes utilizan THC para estudiar, manejar la ansiedad social o incluso mejorar su rendimiento físico. Este no es un mero capricho recreativo. Es un consumo más consciente, casi ritualizado, integrado a su rutina diaria.
Un dato clave: la Generación Z tiende más al “uso ligero y controlado” que al consumo desbordado. Compran dosis bajas, visitan tiendas con menos frecuencia y prefieren productos previsibles en efectos.
¿Cómo se traduce eso en los estantes de las tiendas? Los minoristas en Estados Unidos ya han respondido diversificando su oferta. Hay secciones dedicadas a productos de baja potencia, como prerrolls de baja dosis, bebidas, gomitas, tinturas, tópicos.
Además, esta generación exige educación. Saben lo que es un terpeno, preguntan por cannabinoides secundarios como THCV y CBG, y quieren efectos específicos (relajación, bienestar) no solo “droga para olvidar problemas”.
Esta transformación también está marcada por las condiciones que vive la Generación Z: estrés financiero, inflación, costos de vivienda y educación. No sorprende que sus compras sean más pequeñas, menos frecuentes, y planeadas. Tienen que equilibrar sus aspiraciones con su presupuesto, y eso se refleja en su manera de acercarse al cannabis.
Te podría interesar: Cannabis medicinal pediátrico: La seguridad empieza en casa
Paradójicamente, a pesar de estas restricciones, muchos jóvenes prefieren el cannabis al alcohol: alrededor del 69 % de los adultos de 18 a 24 años encuestados lo prefieren, y más de la mitad reportan que están reemplazando el alcohol por THC, sobre todo en formas de baja intoxicación.
Desde la perspectiva de la industria, este giro representa una oportunidad estratégica. Ya no basta con lanzar productos potentes; las marcas y los minoristas que prosperarán serán aquellos que entiendan el valor de la moderación, la educación y el propósito.
Para nosotros, en México, esta tendencia no es solo un asunto de negocios; es una llamada ética. Creemos firmemente que la industria mexicana del cannabis puede adoptar este modelo generado por la Generación Z, adelantándose.
Según un informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (INCB), una encuesta en línea realizada en México durante 2023 reveló que 26.9% de los encuestados había usado cannabis al menos una vez en la vida, y la edad promedio de primera experiencia fue de 20.5 años.
Por lo tanto, podemos promover regulaciones que favorezcan formatos de baja dosis y productos de bienestar.
Podemos impulsar campañas educativas sobre el consumo consciente y seguro.
Podemos fomentar que los agricultores y productores mexicanos desarrollen cannabinoides más allá del THC puro, diversificando nuestra oferta.
Si lo logramos, no solo estaremos construyendo un mercado rentable, sino un ecosistema responsable, sostenible y con visión de largo plazo.
Finalmente la Generación Z no está simplemente “fumando más”; está transformando cómo, cuándo y por qué consume cannabis. Y ese cambio es una buena noticia para nuestra industria: porque más responsabilidad significa menos riesgos, más estabilidad y, al final del día, un cannabis más maduro.
Sobre el autor:
Twitter: @anicannmx
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.









