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    Por Luis Gonçalves*

    En México y Latinoamérica, la adopción de IA avanza más rápido que la confianza y la fluidez de los colaboradores en las organizaciones. Esta brecha da lugar a un fenómeno conocido como shadow AI, un atajo que amplía la superficie de ataque y tensiona la gestión corporativa de datos. La estrategia para combatirlo no se trata solamente de aumentar los controles, sino también de conquistar la confianza con IA responsable, datos protegidos y experiencias superiores.

    La IA generativa es hoy un vector de transformación, pero también de riesgo si se adopta sin confianza ni dirección clara. En México, 60% de los empleados reconoce no comprender completamente cómo implementar GenAI de forma segura, a la vez que 94% de las organizaciones espera que GenAI fortalezca sus operaciones de seguridad (1): expectativas altas conviviendo con capacidades desparejas.

    Cuando la experiencia “oficial” no acompaña, emerge el shadow AI: colaboradores que usan sus propias herramientas de IA (con cuentas personales o dispositivos propios) para resolver necesidades reales, creando brechas de seguridad, trazabilidad y cumplimiento. El problema ya no es solo técnico: es de confianza, claridad y experiencia del usuario.

    Shadow AI: cuando la utilidad supera a la gestión corporativa

    El shadow AI no nace del capricho, sino de una ecuación que favorece la utilidad inmediata: si la solución corporativa tarda o resulta confusa, las personas buscan un camino más corto.

    Deloitte muestra que, aun cuando las empresas promueven el uso de IA y ofrecen capacitación, muchos empleados (69%) siguen utilizando herramientas personales en el trabajo. ¿Por qué? Porque esas apps resuelven tareas con menos fricción.

    El problema es el costo oculto: credenciales fuera del perímetro, datos sensibles sin controles y resultados imposibles de auditar—exactamente donde México muestra mayor sensibilidad. En el país, casi todas las organizaciones enfrentan obstáculos para integrar la seguridad a la estrategia, mientras una mayoría manifiesta preocupación por su capacidad para gestionar dispositivos y proteger datos.

    A esto se suma la presión por avanzar en IA con bases de datos listas y seguras, un punto donde los retos más citados son la privacidad, el tratamiento de información sensible y la preparación de datos. En otras palabras: el shadow AI prospera donde la experiencia corporativa es menos útil que la alternativa personal, y justo en los frentes (datos, privacidad, respuesta a amenazas) donde menos margen de error tenemos.

    Hacia una IA que inspire confianza

    Como menciona John Scimone, presidente y director de seguridad de Dell Technologies, “La confianza es la base de la innovación en IA y, sin ella, las empresas dudan en desbloquear completamente el potencial de la IA”. En el caso de México, el 97% de las organizaciones enfrenta barreras para adoptar GenAI, siendo la seguridad de los datos y la falta de experiencia interna los principales obstáculos (2). En este contexto, una estrategia que combine gobernanza, capacitación y experiencia clara no solo mitiga riesgos: convierte la IA corporativa en una solución más útil, más segura y confiable que cualquier alternativa informal.

    En este sentido, de acuerdo a los hallazgos de su último estudio sobre IA generativa en Latinoamérica, Accenture plantea que la confianza no es un estado, sino una práctica activa. Entre los cinco imperativos estratégicos que propone para una adopción responsable, el cuarto se enfoca en cerrar la brecha de una IA confiable. Este incluye establecer principios éticos y una gobernanza clara; evaluar riesgos como sesgos, privacidad y seguridad con métricas continuas; garantizar cumplimiento y monitoreo permanente; y comunicar de forma transparente el uso de datos y los controles disponibles para el usuario.

    La confianza se construye

    Para los líderes en México, el mensaje es claro: la confianza en IA no se impone, se construye. Cada día sin una alternativa penada y superior es un día de mayor exposición. Pero también es una oportunidad. Las organizaciones que priorizan la experiencia del usuario, la protección de datos y la transparencia están trazando el camino hacia una IA confiable. Y en ese trayecto, las personas son el motor del cambio. Con formación adecuada, herramientas claras y espacios de participación, los equipos pueden convertirse en aliados estratégicos de la seguridad. La resiliencia no se logra solo con tecnología: se alcanza cuando las personas confían, comprenden y participan activamente en su uso.

    Sobre el autor:

    *Luis Gonçalves es presidente de Dell Technologies para Latinoamérica

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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    Fuente (1) y (2): Estudio Dell Technologies Survey 2025