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    Por José Roberto Balmori*

    Este 2026 lo dedicaré exclusivamente a escribir sobre doce temas de finanzas personales, uno por cada mes del año. De este modo, abordaré diferentes áreas que afectan la economía de cualquier persona u hogar. Por lo general, usaré una perspectiva puramente económica, aunque para ciertos temas también utilizaré algunos trucos psicológicos que muchos libros de finanzas sugieren. En estas primeras tres entregas, hablaré sobre la importancia del ahorro y algunas reglas fundamentales que se deben seguir.

    Lo primero que se debe saber sobre el ahorro es que siempre funciona gracias a la magia del interés compuesto. Este término financiero se refiere, simplemente, a la capacidad de generar intereses sobre los intereses ya ganados. Es decir, los rendimientos se van acumulando a lo largo del tiempo, por lo que a partir del segundo año no solo estarás recibiendo intereses por tu ahorro inicial, sino también por los intereses generados durante el primer año, y así sucesivamente.

    Esto, que suena tan sencillo, resulta complicado para muchos. De hecho, existe una frase que dicta que “el interés compuesto es la octava maravilla del mundo: el que lo entiende, lo gana; el que no, lo paga”. La clave de este mecanismo no es necesariamente cuánto dinero inviertes, sino cuánto tiempo lo dejas crecer. A largo plazo, el interés compuesto es el motor más potente para generar riqueza.

    Ahora que dejamos clara la mecánica de por qué el ahorro siempre funciona, lo siguiente es entender cuánto debo ahorrar cada año (en la siguiente entrega hablaré de cuál debe ser mi meta a lo largo de mi vida productiva), de tal modo que pueda mantener mi estilo de vida en cuanto deje de trabajar; es decir, en cuanto me quiera retirar. Para ello, existen varias reglas e incluso un debate académico sobre la idoneidad del nivel de ahorro a lo largo del tiempo.

    Mientras que algunos académicos sugieren no ahorrar tanto durante los primeros años (de los 18 a los 24 años) y, en cambio, gastar en diversión mientras se es joven, otros expertos en finanzas populares sugieren ahorrar siempre lo mismo, independientemente de la edad. Estos últimos rechazan la idea de esperar a tener mayores ingresos para empezar, argumentando que la formación de hábitos es difícil de improvisar y que los gastos rara vez se estabilizan. Por ello, recomiendan tasas de ahorro fijas (generalmente entre el 10% y el 20%) y la creación inmediata de un fondo de emergencia.

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    En lo personal, soy de la idea de que uno debe “suavizar el consumo”, es decir, me inclino por lo que los académicos en economía sugieren. Los primeros años de vida productiva, donde los salarios no son tan altos, se deben utilizar más bien para disfrutar o viajar. En cuanto los ingresos comienzan a crecer, es momento de empezar a ahorrar formalmente. Es decir, si ya tienes 25 años, es probable que tu salario sea mayor y es el momento ideal para empezar a invertir en tu futuro.

    Mis dos reglas favoritas para aprender a ahorrar son la regla de “dos en dos a mis veintes” y la regla del “50-30-20”. Empecemos con la regla del “dos en dos a mis veintes”. En dicha regla, sugiero que a los 25 años tengas como meta ahorrar el 10% de tu salario; a los 26, el 12%; a los 27, el 14%; a los 28, el 16%; a los 29, el 18%; y a partir de los 30, el 20%. Esta progresión te ayuda a llegar al óptimo de ahorro permitiéndote disfrutar de tu juventud sin una presión financiera excesiva desde el inicio. Es lo que los economistas llamamos “suavizar el consumo” y te permite construir el hábito por niveles. Una vez que hayas aplicado esta primera regla, podemos ir a la segunda: la regla del “50-30-20”.

    Con esta regla se destina el 50% a necesidades básicas (vivienda, transporte, comida), el 30% a gastos personales (viajes, conciertos, hobbies) y el 20% al ahorro o pago de deudas (fondos de pensión, bolsa o deuda). Es decir, si estás gastando mucho en necesidad básicas, tal vez sea momento de cambiarte vivienda, o bien, no gastar tanto en ropa. Lo mismo aplica con gastos personales. Puede ser que tengas que recortarles a los viajes o a los conciertos, o bien ir a lugares más asequibles.

    Por último, te invito a que averigües más sobre las matemáticas del interés compuesto y sobre estas dos reglas que te comparto en este artículo. En internet encontrarás muchos recursos que explican estos conceptos a detalle. Mientras tanto, ¡te deseo un 2026 con muy buenas finanzas personales! Espero que esta y las siguientes entregas te ayuden a alcanzar tus metas financieras.

    Sobre el autor:

    *Jose Balmori-de-la-Miyar es Director de los programas de licenciatura de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Anáhuac México.

    X: @jrbalmori

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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